A ellos se les sumó un verdadero dream team de bellezas nacionales, contándose con la presencia de Ingrid Grudke, Débora Bello, Melina Pitra, Alejandra Maglietti, Florencia Tesouro, Rocío Marengo, La Niña Loly, la humbertina Luciana Sismondi, Solange Cubillo y la sunchalense Paula Peralta, entre otras. Todas fueron desfilando bajo la fresca conducción de Ronnie Arias y Marixa Bally.
Durante más de dos horas, los diseñadores más destacados del país se reunieron para mostrar los anticipos de la temporada otoño – invierno que está a punto de comenzar. Las repercusiones de la convocatoria, por el nivel inusual de los participantes que no suelen verse todos juntos en un mismo evento, trascendió largamente las fronteras regionales para repercutir en Capital Federal, desde donde llegaron felicitaciones y comentarios de los medios más importantes dedicados a la moda.
Además de las pasadas de las modelos, la gente pudo ir disfrutando de diferentes shows y presentaciones, tales como las participaciones de las alumnas de la escuela de Danzas de Susana Rizzotto o un espectáculo de alto nivel de body painting cargado de sensualidad que deslumbró a los presentes.
Tras una extensa despedida de los diseñadores, conductores y modelos, que evidentemente se sintieron muy a gusto -tal como varias se encargaron de ir reflejando al instante en las redes sociales, con comentarios y fotografías del backstage- llegó el momento de la presentación de Luciano Pereyra.
El músico fue el encargado de cerrar una mágica noche, dejando en claro que se encuentra totalmente recuperado de las dificultades de salud que lo aquejaron en el último tiempo. Con su voz y una banda que estaba en su punto más alto, embelesó a hombres y mujeres por igual, arrancando aplausos y ovaciones de continuo.
Más allá de la medianoche, un abrazo entre todos los presentes en el escenario puso punto final a la actuación (luego de varios bises) y así se fue cerrando una nueva edición, la segunda de esta convocatoria Low Moda Show, la cual contiene los elementos necesarios para transformarse en un verdadero clásico del verano sunchalense.