Inseguridad, inacción y Sunchales

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“El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes, es castigar al delincuente y proteger al inocente”, expresaba el prócer Manuel Belgrano. Es desesperante observar como en 200 años, los Argentinos hemos logrado exactamente lo contrario.

Cuando yo era chico, mi abuelo, en verano, dormía en el patio de su casa, en un catre, dejando las puertas de su casa abiertas. De adolescente, cuando mis amigos porteños venían a Sunchales, le sacaban fotos a las bicicletas sin candados, dejadas en la vía pública: “En Buenos Aires no nos van a creer”, nos decían.

Pero todo esto cambió. Los hurtos, los robos, las entraderas, los arrebatos, la venta de drogas y los asaltos llegaron a Sunchales con la intención de quedarse para siempre.

Primero nos acostumbramos a cerrar las puertas de nuestras casas, después nos acostumbramos a ponerle candado a las bicicletas, y después nos acostumbramos a colocar rejas, alarmas, perros guardianes y candados en nuestras casas. Pero el delito continúa avanzando.

Pregunto: ¿Y después qué? ¿Nos acostumbraremos también a que nos asalten a mano armada? ¿Nos contentaremos con pensar “qué suerte que no me tocó a mí, le tocó al vecino? ¿Nos acostumbraremos a que secuestren a nuestros hijos? ¿Nos acostumbraremos a que nos maten?
¿Acaso alguien puede pensar que el nivel creciente de delito va a detenerse por arte de magia? ¿Acaso alguien piensa que el delincuente se va a “autorregular”? ¿Acaso alguien puede pensar que el delito imparable en Sunchales, no va a seguir la misma evolución que en las grandes ciudades? ¿Qué carajo esperamos para reaccionar?

Los delincuentes están altamente organizados, y nosotros no. Los delincuentes andan sueltos, y nosotros nos encerramos como ratas cobardes en nuestras casas, creyendo que no nos va a tocar, que no vamos a ser el próximo blanco.

Señores y señoras, la solución a la delincuencia no está en las alarmas, las rejas, y las oraciones a Jesús y a la Virgen María. La solución a la delincuencia es una sola: que los delincuentes estén presos.

Pero: ¿Quién los va a apresar?. En estas situaciones extremas, o se es parte del problema o se es parte de la solución, por acción u omisión.

Pregunto: ¿La policía hasta ahora, demostró ser parte del problema o ser parte de la solución?, ¿Los legisladores legislan para los laburantes o para los delincuentes? ¿Qué hicieron hasta ahora nuestros “representantes” para frenar esto? ¿Con qué resultados?

¿Existe alguien que nos proteja o la terrible realidad es que estamos total y absolutamente solos?.

Sunchalenses y Argentinos de bien: ¿Qué vamos a hacer? ¿No vamos a hacer nada? ¿Nos vamos a someter a la lógica de la delincuencia? Habiendo recibido una ciudad pujante y ordenada de nuestros padres… ¿Vamos a dejarle una ciudad en manos de mafias delictivas a nuestros hijos?

¿Sunchales dejó de ser una comunidad para convertirse en un amontonamiento de individuos? ¿Quedan valores de solidaridad, lealtad, honestidad, transparencia, sacrificio y honor? ¿O cada uno tratará de salvarse solo, como pueda? Ninguna respuesta me resultará más clara, que la actitud de las mayorías.

Señores y señoras, nuestra ciudad, nuestro país y nuestro mundo serán el reflejo de lo que nosotros hagamos y dejemos de hacer.

Carlos Longoni.
Dni: 22817316.

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