A 40 años de la desaparición de Mario Vecchioli

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En el día de hoy se recuerda la desaparición física del reconocido poeta Mario Vecchioli, cumpliéndose 40 años de la misma, acaecida el 20 de noviembre de 1978. Lamentablemente, para sus coterráneos aún no es un hecho establecido de evocación y esto no deja de ser una verdadera injusticia, para quien tuviera tanto que ver y quien es -incluso- recordado en buena parte de los actos que se realizan en la plaza y escuelas locales.

Su infancia
(Municipalidad de Rafaela) – Mario Manlio Renato Federico Vecchioli, nació el 4 de mayo de 1903 en la localidad de Sunchales (Provincia de Santa Fe). Tercer hijo, primer varón de una familia de 9 hermanos, nacidos del matrimonio formado por Antonio Vecchioli, italiano oriundo de Camerano (Ancona) y de María Lecomt o Lecomte, francesa nacida en Lylle. De pequeño vivió en la localidad de Vila (Santa Fe); existen constancias de su paso por la Escuela N° 385 (hoy Sarmiento), donde cursa el primer grado en 1910. En 1913, fue llevado por su padre, junto a su hermano Nolfo (dos años menor) a la ciudad de Osimo (provincia de Ancona, Italia), a fin de hacerle cursar estudios en el Colleggio Convitto Campana, uno de los más antiguos y célebres de Italia, donde estudiaron, entre otras celebridades, los Papas León XII (1760-1826) y Pío VIII (1761-1830), y el literato Adolfo de Bosis (1864-1924).

Sus Obras
De sus tiempos en Italia datan novelas de aventuras, manuscritas en italiano, que se conservan en cuadernos de colegio, compuestas a los 13 y 14 años, con títulos tales como “II terrore del Deserto”, “La iena del Sahara”, “Le tigri della Sonda”, etc.

Producido su regreso a la Argentina encontramos manuscritos – también en cuadernos – ya en el género lírico nunca publicados.

Prosiguió con cuentos y novelas que publicó en forma de folletín, y en capítulos, en el diario “La Opinión”. Recordamos “Ensueños Truncos”, “Golondrinas Humanas”, “La Tormenta”, “El Torbellino”.

Hizo otras publicaciones en otros periódicos: “Castellanos”, “El Norte”, “El Pueblo”, y “Diario del Norte”. En ese entonces publicaba sus trabajos – tanto en poesía como en novela – bajo seudónimos, siendo los más utilizados “Olivero C. Charmi”, “Fra Diavolo”, “Ram Chevi” y “Tommy Traiga”.

En 1946, publica “Mensaje Lírico. En 1948 dio a conocer “Tiempos de Amor”. Dos años después en 1950, una nueva obra suscita el interés de lectores y críticas. Se trata de “La Dama de Las Rosas”. En 1952 llegará “Silvas Labriegas”. Es una de las más profundas y ricas síntesis conceptuales sobre la significación de los inmigrantes.

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