REP XII – Sunchalenses perseguidos

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Sunchales en noviembre de 1930.

Noviembre 4​
En este día se celebró solemnemente la misa en honor de San Carlos Borromeo, patrono del pueblo. Hubo procesión con la estatua del Santo. Quizás muy pocos recuerden un hecho insólito acaecido allá por los años 1904 o 1905 con la estatua del patrono. Un rayo cayó exactamente sobre su cabeza, estando en su nicho, arrancándole pedazos del yeso, que, luego Don Vistorio Ferrero, pintor y buen acordeonista, compuso el desperfecto, con habilidad artística, tanto que ni se nota el desperfecto causado por el rayo.​


Un hecho político histórico​
Se remonta al año 1893. Fue un 4 de noviembre. En Buenos Aires y en varias provincias, estalló la Revolución Radical encabezada por Leandro N. Alem, seguido por Irigoyen, Lisandro de la Torre, del Valle, Cantilo, Crotto, Caballero, Melo, etc.​

Viene al caso recordar lo que le sucedió a un vecino de Sunchales, en este año, esto es, a Don Lorenzo Cecchieri. Era comerciante en hacienda y con carnicería y se había constituido en cabecilla del movimiento recolucionario Radical en la zona, acompañado en el ideal por Don Rodolfo Armatti, Demetrio Iturraspe, Nicanor Alvarez de Ataliva, Luis Dardatti, Adolfo Alvarado y Hnos Maggi.​

¿Qué pedían los radicales? Juego limpio en las elecciones como se pide hoy día. Nada de votos adelantados, votos cantados, cadenas, padrones fraguados donde votaban hasta los muertos, sino la expresión libre de la ciudadanía mediante el voto secreto y obligatorio.​

Ejercía la presidencia de la Nación en 1893 el Dr. Luis Saenz Peña, quien encargó a su ministro del Interior Manuel Quintana, sofocara la revolución a todo costo, fusilando a quienes no se rendían. Un escuadrón al mando del Teniente Coronel Bosch llegó a Sunchales para detener a Don Lorenzo Cecchini, cabeza de la revolución local. Avisado Don Lorenzo, se refugió en un monte próximo junto con su hijo Antonio. Pero no hallándose seguro allí, se dirigió a la chacra de Don Santiago Ristorto, quien le favoreció caballos y la volanta para que huyera a Ataliva, guareciéndose en casa de Demetrio Iturraspe. Avisado por Don Nicanor Alvarez que la partida al mando de Bosch le rastreaba la huella muy cerca, Don Lorenzo huyó a Humboldt ocultándose en casa de unos familiares.​

A los pocos días su hijo Antonio regresa a Sunchales y allí la partida lo toma preso. Lo someten a un interrogatorio sobre el paradero de su padre y hasta lo amenazan con palizas y calabozo a pan y agua. Antonio se resiste, se niega a denunciar el paradero de su progenitor y entonces el coronel Bosch lo encierra. Interviene el vecino y comerciante de ramos generales Don Aurelio Lasso, recobrando Antonio la libertad. Pero de nuevo lo buscan para apresarlo y hacerle confesar por las buenas o a las malas, denuncie dónde se escondió su padre Don Lorenzo pero en vano, pues Antonio se había metido en un sótano de un vecino, donde permaneció tres días angustiosos.​

Retiradas las tropas de Sunchales, todo volvió a la calma, pues la Revolución había fracasado, siendo este contraste la causa del suicidio de Alem.​

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