El Concejo tiene pendiente tarea de verano

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El fin de año encontró al Concejo con una nueva impronta. Sin lugar a dudas que cada Presidente le aporta una mirada diferente y particular a su paso por dicho lugar. No obstante, más allá de la línea a recorrer, hay situaciones que bien pueden analizarse en conjunto.

En este sentido y más allá de lo mucho y bien que se ha trabajado en varios temas, por ejemplo transparencia, comunicación, archivo y presencia institucional entre otros, quedan algunos pendientes que hacen bastante ruido por la postura adoptada por el cuerpo en su conjunto.

Acaso el más emblemático lo constituya el procedimiento de control vehicular del 24 de diciembre de 2017 y sus derivaciones. Destinatario de varias Minutas de Comunicación y argumentaciones reiteradas, terminó diluyéndose. Preocupa sobremanera el silencio en el cual se cobijó en las últimas sesiones, luego de que se remitieran las actuaciones administrativas, pasando a ser el único expediente cuasi vedado, no integrado a los adjuntos del Orden del Día que recibe la prensa local, constituyendo a la vez un serio antecedente de algo que suena a priori a censura que no debe ser dejado pasar, más cuando fueron varios los ediles que afirmaron que avanzarían a fondo, los cuales seguramente aprovecharán el verano para preparar una batería de medidas sobre el tema a fin de cumplir con sus propios dichos y permitir que la comunidad sepa qué ocurrió y qué accionó el Ejecutivo con las correspondientes repercusiones y decisiones administrativas internas.

Néstor Mosso afirmaba en su paso por el escaño local que la labor de un concejal comprendía tres acciones: legislar, controlar y gestionar. Precisamente la segunda ha tenido algún déficit en el año que pasó. Esto se argumenta con el no haber exigido el cumplimiento de Ordenanzas simples para la vida local, tal el caso de la entrega del Fondo de Asistencia Educativa, por caso, que distribuyó en diciembre la segunda cuota del año cuando debía estar por la cuarta, sin que hubiera cuestionamiento alguno sobre este accionar que lesiona seriamente las capacidades económicas de los establecimientos escolares de la ciudad que ven cómo la inflación licúa los montos percibidos y compromete los proyectos a financiar.

Además y acaso sea esto más serio, no se ha cumplido con la Ordenanza N° 1971/2010. «Como la norma fue incumplida, desde el Concejo Municipal se reclamó su observación en reiteradas oportunidades a través de diversas Minutas de Comunicación. Por este motivo, el Concejo avanzó ahora en la contratación de una auditoría contable externa, con el fin de realizar un control integral de los aspectos presupuestarios, económicos, financieros, patrimoniales, normativos y de gestión, para conocer el estado de situación de la Municipalidad de Sunchales», publicó el mismo Concejo en su web en abril de 2013.

Actualmente, iniciando el último año de mandato de la actual gestión, no se conoce la convocatoria a una Auditoría. Teniendo en cuenta la época del año, cabría pensar que si se resuelve cumplir con la normativa, terminaría todo enredándose con el proceso electoral que se avecina. Caso contrario, se puede incumplir la Ordenanza, siempre es ésta una opción válida parece ser desde lejos.

Estos son solamente algunos de los temas pendientes en un Concejo que, insisto, ha tenido un buen accionar en líneas generales, siendo productivo y avanzando pero teniendo algunos baches que deben ser corregidos para beneficio de la comunidad en su conjunto.

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