REP 111 – Don Benjamín Fabbro y la Catedral de La Plata

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Sunchales, diciembre de 1940

Fábrica de manteca
El presidente del Directorio de la Unión de Cooperativas Tamberas Limitadas informó a la prensa lo siguiente: las dos primeras cooperativas asociadas a la Unión que cumplieron con el aporte total de su cuota para la fábrica, fueron: «Colonia Frías» que dirigía el Sr. Francisco T. Bonzi y la de «Sunchales Oeste», cuya presidencia estaba a cargo de Don Juan Rodolfo Kopp.

Informó, además, que en la reunión del 16 de marzo de 1940 se había resuelto la compra del material (motor diesel y dínamo) para instalar la usina propia en el edificio casi terminado. Por su parte, el secretario, Antonio J. Miretti, manifestó su optimismo al asegurar que, para junio del corriente año 1940, la fábrica entraría en funciones.

Por su parte, el Sr. Mitri dijo tener la seguridad de contar pronto con la adhesión de la Unión de Cooperativas, pro fábrica, a la importante cooperativa «La Maravita», de Humberto 1°.

Benjamín Fabbro (Libro del Cincuentenario de Sunchales, 1936).

Don Benjamín Fabbro
El 19 de noviembre de 1882, trenes repletos de la ciudad de Buenos Aires, carros, volantas, gente de a caballo y un tranway a vapor, transportaron a centenares de personas, para asistir a la fundación de la ciudad de La Plata.

Dardo Rocha, Gobernador de la Provincia, el General Julio A. Roca, Presidente de la República Argentina, varios gobernadores, diputados, senadores, miles de hombres, mujeres y niños de las escuelas vecinas y toda la paisanada de la vecindad estuvieron presentes en el acto de la colocación de la piedra fundamental de la capital de la provincia.

Una gran concentración en el terreno que luego fuere la plaza; palcos, discursos, música, gritos, aplausos, júbilo en todos; luego, banquete para las autoridades y comilonas en carpas en medio del estruendo de las bombas, cohetes y remonta de globos al final del día, el desparramo de gentío en procura del regreso a sus hogares, quedando la plaza, silenciosa y casi desierta.

Sólo un grupo de obreros y albañiles quedaron en lo que era el centro de la nueva ciudad. Entre ese grupo de trabajadores se hallaba Don Benjamín Fabbro (Detto Minet).

Al día siguiente, se distribuyeron los planos para dar comienzo a la construcción de la ciudad.

A Don Benjamín le tocó fabricar los ladrillos para erigir la Catedral.

Trabajó poco tiempo, pues al comprobar que los ladrillos sólo aparecían en las libretas de entrega del material, menos en las de pago, optó por trasladarse a Sunchales en 1886 y de inmediato instaló hornos de ladrillos con el destino a las primeras casas del nuevo pueblo.

Hornos de ladrillos, circa 1890 (Museo y Archivo Histórico Municipal).

Vio las ruinas del Fuerte y describió a la Comisión del Cincuentenario, cómo era el mangrullo.

Trabajador incansable, franco y de amable trato, mereció la simpatía de todos sus vecinos y dejó sus herederos en la ciudad de Sunchales, quienes no ha lugar a dudas, confirmaron por tradición, lo que ahora, narra la historia.

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