La Rotania cumple 90 años de su Patentamiento

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Los números N° 32.397 y 35.472 representan las identificaciones del Certificado de Patente de Invención que don Alfredo Rotania logró que le expidieran el 18 de diciembre de 1929. De esta forma, se establecía la primera cosechadora autopropulsada del mundo. La misma había sido diseñada y montada en un taller de nuestra ciudad.

Cuenta la historia que Alfredo, junto a sus hermanos Miguel, Enrique y Fernando, instaló en 1915 un taller de máquinas agrícolas para atender las necesidades de los habitantes de la pujante Sunchales. Comenzaron con el famoso tubo mecánico lanza paja de las máquinas estáticas, que luego fue reemplazado por el sistema corta y trilla traccionado por caballos o tractor.
En 1926 se embarcaron en la idea de crear otro tipo de cosechadora. Fue Alfredo quien pensó que debían mejorarse las maquinarias usando el motor de la corta trilla para impulsar toda la cosechadora y de este modo lograr que tuviese tracción propia.

Después de mucha labor en el taller, en 1927 los hermanos Rotania comenzaron las gestiones para patentar el invento, tarea que les demandaría un par de años. En tanto, fabricaron cinco unidades de la innovadora cosechadora automotriz, vendiendo cuatro en el país y exportando la restante a Estados Unidos.

La historia local tampoco terminaría siendo totalmente justa con la invención de don Alfredo, puesto que durante largos años, la máquina cosechadora que era exhibida en el ingreso a la ciudad permaneció al arbitrio de las condiciones climáticas. El reconocimiento llegó a principios del año 2000, cuando fue restaurada por Claas y emplazada en su cobertizo, donde actualmente reside solo para salir en contadas ocasiones y seguir mostrando su potencial, como supo hacer en distintas exhibiciones o por ejemplo en Tecnópolis, transformándose de inmediato en la atracción.

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