Rotania: Una familia de luchadores

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En el libro del Cincuentenario de la ciudad ya se resaltaba la participación e influencia de Don Alfredo Rotania para el desarrollo y la trascendencia en diferentes niveles. Aquí transcribimos la publicación efectuada:

No se puede escribir la historia del pueblo sin dedicar preferente atención a la fábrica de implementos agrícolas «Rotania», porque el progreso de ésta, señala el ritmo del progreso general e indica, también, cómo el esfuerzo bien aplicado, lleva infaliblemente hacia el triunfo.

Pero la fábrica «Rotania» no solo interesa a Sunchales, sino al país todo por la obra cumplida por las maquinarias que entregó al trabajador rural y porque ellos significan una evolución tal, que coloca a nuestro país a la vanguardia de los que buscan innovaciones en la técnica agrícola.

Una pausa en la fábrica Rotania (Foto: Libro de cincuentenario de Sunchales, 1936).

El humilde taller mecánico del señor Alfredo Rotania, es hoy una gran fábrica que gira bajo el rubro de «Rotania Hnos.» atendida por Alfredo, Miguel, Fernando y Enrique Rotania. Llegaron a emplear 45 operarios.

La fábrica produce lanza-pajas, corta y trillas, repuestos para maquinarias agrícolas, etc. Fabricó hasta la fecha 82 corta y trillas.

La historia de la fábrica la podrán conocer los lectores en la biografía de Alfredo que va a continuación:

Alfredo Rotania (Museo y Archivo Histórico Municipal).

He aquí un hombre magnífico: Don Alfredo Rotania. No podríamos decir si sus inventos son el fruto de su capacidad o de su notable espíritu emprendedor, aunque hay algo de las dos virtudes que se unen a la fe, a la inmensa fe en el triunfo de la propia obra.

Autodidacta, conoció los halagos del triunfo, del legítimo triunfo, tal como el de ser consultado por ingenieros argentinos y extranjeros para poner en marcha una máquina que sólo movió sus pesados engranajes cuando Rotania intervino. Pero no nos precipitemos. Don Alfredo nació en Italia el 29 de enero de 1885. Vino al país en 1911. Inmediatamente instaló un pequeño taller mecánico y se ocupó del arreglo de implementos agrícolas. Estaba en esto, cuando el azar lo llevó a conocer el sabor del triunfo.

Una anécdota aleccionadora
La «Compañía Froit Industrial» representada por la casa L. de Forges, trajo al país una gran máquina para fabricar hielo. El ingeniero que la montó, la hizo marchar unos minutos y la entregó. Pero una vez en poder de la Compañía, no marchaba más de media hora sin reventar una válvula y producir importantes daños. Una vez arreglada, hacía la misma jugada…

El señor Tonero que conocía a Rotania, lo invitó a observar la máquina que había desahuciado los ingenieros y técnicos. Rotania, pacientemente estudió el mecanismo e ideó un remedio que dio excelentes resultados. ¡Había Triunfado!

La misma compañía trajo otras dos máquinas que instaló en Bahía Blanca y en Navarro para «La Martona» de la provincia de Buenos Aires y pese al esfuerzo de ¡cuatro! ingenieros, no pudieron dar con el motivo de la falla.

Un buen día, Don Alfredo recibe la visita de esos ingenieros que vinieron a consultarle sobre la máquina…

– Y bien -les dijo- esta máquina está construida para el clima de Europa donde el agua se condensa a menos compresión. Aquí, a una temperatura más alta, necesitaba más compresión. El no haberlo previsto fue la causa de los desperfectos.

Pese a esa explicación, los ingenieros no pudieron poner en marcha las máquinas y tuvo que ir Don Alfredo, el autodidacta, el humilde mecánico de un humilde tallercito, a darles una lección práctica.

Máquina corta y trilla Rotania (Museo y Archivo Histórico Municipal).

El inventor
Conociendo a fondo el trabajo rural trató de mejorar la técnica de esa labor. En 1923, inventó el lanza-pajas que significó un gran adelanto para la trilla. Ese aparato fue premiado con medallas de oro y diplomas de honor en las exposiciones de Rosario y de Rafaela.

En 1929, después de fabricar varias decenas de corta y trillas, ideó la «Auto Corta y Trilla», la primera en el mundo.

En las exposiciones de Rosario y de Rafaela, recibió diplomas de honor y medallas de oro, aparte de significativas felicitaciones oficiales y particulares.

Últimamente ideó un aparato muy original y mucho más sencillo que el inventado en Norte América para dar films continuados. El primer aparato lo hizo para el cine Plaza de Sunchales. Hoy ya tiene numerosos pedidos, porque aparte de la sencillez, es muy económico.

Si fuéramos lógicos con nosotros mismos; si hiciéramos justicia a quienes la merecen, Alfredo Rotania ya ocuparía, hoy mismo, porque mañana lo será por fuerza, un lugar destacado en el elenco de buenos argentinos que pusieron su genio y su capacidad al servicio del pueblo.

Mientras tanto, nosotros alquilamos valores, rendimos con estas líneas los honores que Don Alfredo se merece.

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