El año del despertar ciudadano

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Acaso impulsados por la cantidad de participaciones electorales que se desarrollaron fundamentalmente a lo largo de la primera mitad del año, en la segunda parte de este 2019, la ciudadanía sunchalense demostró una inusitada presencia en las calles.

Es menester decir también que hubo sobrados motivos para salir. No obstante, el reclamo popular no solía formar parte del accionar local, más enfocado a la utilización de otras vías de queja.

Adoptando otra actitud, en el segundo semestre los vecinos sunchalenses salieron pidiendo por seguridad, tanto en la Ruta N° 34 como en avenida Belgrano frente a la Seccional Tercera de Policía. Si hubiera que referenciar los argumentos que sustentaron ambas movilizaciones encontraríamos sendos puntos en común.

A lo largo de todo el año pero con mayor acento en estos últimos meses, las situaciones policiales han sido una constante cotidiana, a punto tal que resulta harto complejo hacer un resumen puesto que para enumerarlas el mismo se debería extender en demasía. Con distintas modalidades: a personas, comercios, viviendas y empresas, arrebatos, robos, ataques en la vía pública, una realidad compleja sacudió a la ciudad sin que se registraran respuestas concretas más allá de la sucesión de encuentros y reuniones.

Incertidumbre es a la vez una descripción que además de aplicarse al tópico seguridad, bien puede ser una correcta acepción para otras temáticas que atravesaron este año.

Vale de ejemplo la situación de SanCor en donde la información oficial terminó siendo tan escasa como la actividad que sostuvo la usina láctea. En el mientras tanto, cientos de trabajadores viven una situación compleja en donde mes a mes deben ir sorteando dificultades para el cobro escalonado con un horizonte difícil de suponer ya que en el cierre de este 2019, la cooperativa continuó con el desprendimiento de marcas y activos intentando hacerse de fondos para afrontar sus compromisos financieros.

La incertidumbre vuelve a aparecer, rutilante, en cuanto se observa lo que fueron las cuentas municipales. Hubo que aguardar semanas y aprobar diversas Minutas de Comunicación para finalmente conocer que el Municipio tenía una deuda flotante de más de 20 millones de pesos. En el mientras tanto, se generó una insólita situación en donde los tres concejales no oficialistas -conferencia de prensa mediante- anticiparon no aprobar reconducción de partidas y otros proyectos hasta que no se divulgara la información oficial.

Son igual de inciertas las continuidades de múltiples obras públicas en la ciudad. En lo que respecta a aquellas con fondos locales, desde hace seis meses se registra una casi paralización de tareas en varios frentes: no se avanzó con el pavimento, ni se pudieron ejecutar nuevas obras de magnitud.

Sumando otro punto más, encontramos el Complejo Ambiental, del cual nada se supo en los últimos meses, luego de que la Audiencia Pública expusiera severos cuestionamientos. Si bien el Municipio no anticipó cuáles serán los próximos pasos, hay una licitación de maquinaria comenzada desde hace tiempo, un concurso de antecedentes con una reconocida profesional al frente de la coordinación y decenas de millones de pesos necesarios para que se cuenten con las obras de infraestructura mínimas para avanzar luego en la construcción, una vez que la Justicia otorgue el visto bueno.

En cuanto a los fondos provinciales, la nómina es mucho más amplia, incluyendo anuncios e incluso anticipo de procesos de Licitación. Aquí aparece el nuevo hospital (que ha tenido múltiples anuncios a lo largo de los años), el ambicioso Centro de Educación Física con un gran gimnasio cubierto, el Centro Cívico (con la primera de tres etapas ejecutándose), la nueva Seccional Tercera de Policía (que deberá tener un desembolso mayúsculo a nivel local para poder ser una realidad) y la ejecución de obras de infraestructura en el predio de 14 hectáreas, que en un primer momento demandaba una inversión de más de 180 millones de pesos que, actualizada, seguramente sería superior hoy en día.

Culminando el año pareciera que la comunidad sunchalense lentamente va adoptando una nueva postura, que se mueve en otra frecuencia. Bueno sería que esto continuara y se acentuara, no por el hecho de reclamar porque sí sino para dejar en claro que se está atento, que no se es pasivo y que las respuestas y resoluciones deben llegar antes de que la gente gane nuevamente la calle.

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