Nuestro recuerdo para el Dr. Lattanzi

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Todo fallecimiento en la ciudad y en el entorno más cercano nos produce un auténtico dolor pero se acentúan las aflicciones cuando la persona que nos deja ha tenido presencia terrenal importante en nuestras vidas, desde variados y disimiles ángulos de actuación personal. Además se intensifica el duelo ante las fechas que conllevan una integración de la familia como es la Navidad. Hubo una silla vacía y reciente que con seguridad se hizo notar en grado superlativo.

El Dr. Norberto Lattanzi ha sido durante varias décadas mi odontólogo y ese contacto permitió un acercamiento más continuo, provisto no únicamente de una consulta y el tratamiento profesional. A través del tiempo, las entrevistas se fueron matizando con charlas interesantes donde intercambiábamos recuerdos, anécdotas, comentarios políticos y de la vida en general.

Lo tuve después como compañero de clases en la Sociedad Italiana de Sunchales, donde la Profesora Griselda Balari de Bolatti nos internaba en el maravilloso universo de la lengua italiana, la lengua de nuestros abuelos. Además de las horas de aula, distintas actividades culturales y festejos nacidos alrededor de esta área nos convocaron a los alumnos para trabajar y también disfrutar ejerciendo el dominio de este idioma ancestral para ambos.

Según sus propios relatos, el estudio no le había resultado fácil económicamente pero su tenacidad y su potencial como universitario hicieron que lograra la obtención del título de Odontólogo. Ejerció siempre en su ciudad natal, ganando pacientes y prestigio en el ejercicio de su actividad. Los congresos y jornadas de actualización lo tuvieron presente para adquirir técnicas acordes con el avance de la ciencia. Hipnosis, tratamiento de mandíbula, etc. fueron temáticas que él supo dominar y poner en práctica con éxito, después de especializarse.

El Dr. Norberto Lattanzi.

El Dr. Lattanzi demostró una conducta de compromiso con las instituciones sunchalenses. Así, lo vimos integrar la primera Comisión del Museo y Archivo Histórico en 1986, año del Centenario, actuando como Presidente de esa entidad. Su desempeño en Cámara Junior también fue preponderante para recaudar fondos a través del desarrollo de los Carnavales. El caudal reunido sirvió para equipar la Sala de Odontología en el Hospital “Almícar Gorosito” de nuestra ciudad. Precisamente, en la página 19 de la revista editada en forma reciente con motivo de los 75 años del efector de salud, consta una referencia a su accionar y una fotografía. La Casa del Abuelo “Otoño Feliz” lo tuvo asimismo como socio fundador desde 1986 y durante largos períodos integró la Comisión Directiva.

Por largos años se desempeñó ad honorem como Odontólogo en nuestro Hospital. Hasta que las autoridades gubernamentales se dignen atender los requerimientos de las instituciones pueden trascurrir muchos almanaques. Pero allí estuvo la presencia continua, el protagonismo y el desinterés económico del Dr. Lattanzi para dar soluciones a pacientes que no tenían acceso a una obra social convencional.

Le quedó, seguramente, un sueño inconcluso: viajar a otros países lejanos y atesorar con la experiencia personal lo que seguramente había leído en libros y admirado en láminas o películas. Los medios de llegada no lo convencían mucho: ni el avión ni el barco merecían su confianza ni ganaban su aceptación. Este viaje que hoy lo ha atrapado definitivamente lo ubicará seguramente entre aquellos seres humanos distinguidos porque que han sido útiles, participativos y generosos como el Dr. Norberto Lattanzi. Beto, para sus amigos.

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