El rugby no es culpable

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Fue Grecia un faro que desde la antigüedad guió la conducta de los pueblos. En la infancia y hasta la adolescencia se practicaban actividades físicas obligatorias y esa práctica era uno de los dominantes de la vida griega. Gimnasios, estadios, se levantaban instalaciones deportivas donde tenían lugar las principales competencias.

¿Por qué esta importancia? Porque para los griegos el deporte no consistía solamente en un entretenimiento. Era algo más significativo, muy serio, relacionado con un conjunto de preocupaciones higiénicas, medicinales, éticas y estéticas. La Educación Física era considerada como aspecto esencial en la vida civilizadora de la educación.

“Niños y también las jóvenes, en pie de igualdad. El deporte, dominado por la noble emulación del espíritu”, declaraban. Los Juegos Olímpicos constituyeron además la fiesta deportiva de mayor importancia en toda Grecia.

Cada disciplina del deporte tiene su particular forma de repercutir en la personalidad de cada atleta y el papel de la educación familiar y la trayectoria escolar es fundamental. El aprendizaje, el éxito y la enseñanza son otros condicionantes de la personalidad.

Se afirma que no existe una correlación directa ente el deporte y la violencia, si bien en ciertas ocasiones puede concretarse. Pero de ninguna manera constituye un patrón, un esquema que haya sido corroborado prácticamente, sino algo de carácter ocasional, producto de circunstancias variables.

La familia, como célula madre de una sociedad, es la primera y la más importante formadora de la conducta de los niños y jóvenes. La escuela actúa después instruyendo y alimentado valores para una educación integral del ser humano. Ambas, familia y escuela, se apoyan también en la importante labor desarrollada por los clubes a través del deporte. Además de entrenar para las diferentes competencias o habilidades atléticas, las relaciones sociales, el compañerismo, la solidaridad, el trabajo en equipo, la disciplina, etc., moldean rasgos de la personalidad de quienes se insertan en las filas deportivas.

Los especialistas consideran el deporte como un espacio heterogéneo, abierto y amplio, donde se estimulan lo físico, lo intelectual y también los valores, formando parte de una experiencia por demás enriquecedora desde una perspectiva integradora. «Es durante la infancia y la adolescencia cuando ejercen gran influencia los entrenadores que representan figuras de autoridad muy importantes que tienen gran participación en las etapas de formación de la personalidad”, afirman.

De la experiencia dramática vivida en Villa Gesell no es culpable el rugby. Muchas otras raíces que los profesionales sabrán analizar proveerán las motivaciones para originar las conductas más que violentas de esos jóvenes. Y la sociedad misma sabrá encontrar causales de tamaña acción en desprecio por la vida ajena. ¿Toda la sociedad está enferma? Por supuesto que no; tenemos ejemplos notables de jóvenes educados en familias y clubes desde donde emergieron al mundo con destacados valores. Nuestra ciudad de Sunchales tiene varios en su haber.

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