REP 138 – Donato, Director de la escuela «Florentino Ameghino» (Parte II)

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Resumen del libro: «Apuntes para la historia de Sunchales», de Basilio M. Donato.

…Y así comencé una nueva vida, con poca experiencia docente, sin orientación oficial, ni técnica ni administrativa, llena de penurias económicas, pues recién en agosto comencé a cobrar mi primer sueldo, el de marzo.

Los maestros cobraban líquido $ 114 y los ayudantes $ 68 mensuales; los profesores especiales $ 50 y los porteros $ 20.

Los meses se iban retrasando, pues de cada dos pagaban uno, hasta llegar al límite en 1920, de 14 en Santa Fe, 16 en las zonas urbanas y 18 en las rurales, atrasos desparejos, creándose de este modo, hijos y entenados en la administración pública.

El maestro extremadamente necesitado caía en manos de los apoderados, los cuales les cobraban por adelantado hasta el 25% del sueldo. Lo curioso era que un ministro o sus allegados, ponían banca, ofreciendo adelantos de sueldos a los empleados públicos en general, para cuyo fin y se retrasaban de ex profeso en las remuneraciones obligando de este modo a que se recurriera a los usureros.

Además, los varones, ante la necesidad de subsistir podría decir, no pudiendo conseguir otro trabajo remunerativo en el pueblo, optaban por ir a «hacer la cosecha», vale decir, aprovechar conchabarse en las máquinas trilladoras que iban por las chacras trillando el trigo y el lino.

Así lo hicieron Don David Tomasso, Domingo Giovannini, Nicolás Giampaoli y J. Pedro Hormaeche, durante el período de las vacaciones.

Grupo de alumnos y docentes del 3° grado A de la Escuela Fiscal «Florentino Ameghino», año 1928 (Museo y Archivo Histórico Municipal).

…Después de preparar los tópicos de las clases del día siguiente, se entretenían en jugar al ajedrez o los naipes. Leían los diarios con fechas atrasadas, pues eran prestados, así como «Mundo Argentino», única revista ilustrada con noticias de actualidad. Esa vida de anacoreta sin caverna, debía hacerse para conservar la vestimenta, sino ¿con qué íbamos a dar clases?

Estas situaciones de miseria sucedieron en la época del segundo gobierno radical disidente que encabezaba el Gobernador Rodolfo Lehmann, hijo del ilustre colonizador conocido en nuestra historia de inmigrantes venidos a labrar la «tierra del pan».

El cuento de aquel maestro que, cada dos días daba una clase de economía doméstica a sus alumnos a quienes previamente les pedía la carne para el puchero, una o dos papas y un poco de fideos, no era cuento. Era realidad, su comida, era gustada a escondidas de sus educandos, para no impresionarlos mal.

Esta situación no podía durar y en febrero del año 1921, siendo Gobernador el Dr. Enrique M. Mosca, se comenzó a organizar una huelga. No iniciar las clases el 1° de marzo si no se abonaban un par de meses siquiera, de una cuenta de 22 de atraso en algunos Departamentos.

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