Unión se suma a los carnavales sunchalenses y aporta su propia comparsa

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Por la década de 1960, Unión cursaba su adolescencia, sin embargo, la participación en los carnavales no se hizo esperar: Lido y Ladio Margaría, Hildo Cevallos y Juan Carlos Veresbil, construyeron en 1964 «El Helicóptero», una carroza que representó al club. En 1967 comenzaron los tradicionales bailes unionistas en la pista al aire libre, ubicada en el predio de avenida Belgrano; terminó siendo un éxito rotundo, con gran algarabía, colorido y sano festejo comunitario.

Carroza «El helicóptero», año 1964 (Museo y Archivo Histórico Municipal).

Al final de esta década aparecieron en Sunchales agrupaciones de bailarines y «Escolas do Samba», representando a otras provincias. Empezaron a tener prioridad los corsos y Unión desplegó los mayores esfuerzos para concretar la presentación de sus conjuntos, compuestos por más de un centenar de integrantes, siempre con la ayuda de colaboradores que no escatimaron horas y días dedicados al trabajo. Coreografía, trajes, estandartes, nada se dejaba librado al azar. Los ensayos se llevaban a cabo con minuciosidad y empeño; el entusiasmo aplacaba la fatiga y la alegría de una representación coronaba cada etapa de labor. Todo lo justificaba el amor entrañable por el club.

Comparsa «Cau Cau», año 1970 (Museo y Archivo Histórico Municipal).

Presentar una carroza significaba muchísimas horas de trabajo, un verdadero sacrificio para aquellos a quienes al día siguiente los esperaba otra ocupación. Los ensayos de bailarines también demandaban tiempo y esfuerzo. Pero todo produce, en cualquier época, el impulso del entusiasmo y un anhelo ferviente de elevar el prestigio de la institución. Luego, el baile de carnaval congregaba a los habitantes, continuadores de la algarabía.

Carroza «El elefante Pupy», año 1970 (Gentileza Club Atlético Unión).

«Los lunáticos», de 1969, es recordada aún hoy por los ejecutores: un cohete espacial y sus integrantes estaban vestidos con trajes apropiados para viajar a otros mundos. En 1970, la comparsa «Caú Caú» (con las siglas del club Atlético Unión), presentó «Fantasía Brasilera», actuando como bastonera Adriana Centurión. La carroza llevó el nombre de «El Elefante Pupy». Según comentarios periodísticos, 20 mil personas asistían a presenciar los corsos.

Desde 1971, la comparsa unionista cambió su denominación y tomó el nombre de «Sorí Yerell» (alegría y color). Se consiguió en una industria local la donación de latas de leche en polvo. El movimiento que producían estos recipientes hacían original la carroza, un verdadero espectáculo. La reina fue Adriana Centurión, doblemente laureada porque también resultó elegida Reina de los Corsoramas Sunchalenses. Como bastonera se desenvolvió Beby Caglieris.

«Alí Babá y los cuarenta ladrones» se denominó el tema que en 1972 exhibió la comparsa «Sorí Yerell», con Mónica Werro como reina y Beby Caglieris, nuevamente como bastonera. El tema diseñado para la carroza se denominó «La Fuente». En 1973, deslumbró al público con «La paleta del pintor», llevando como reina a Adriana Centurión y la misma bastonera.

Ensayo de la comparsa «Sorí Yerell» (Gentileza Club Atlético Unión).

Los carnavales de 1974 trajeron simbólicamente «Las cuatro estaciones del año» y su reina era Liliana Allara. Un despliegue de brillo, color, alegría, movimiento y gracia, amalgamados, promovieron los aplausos de la consecuente concurrencia.

Carnavales del año 1974 (Museo y Archivo Histórico Municipal).

Como siempre, los acontecimientos en la vida argentina se supeditan a los vaivenes económicos. Sunchales también demandó un silencio en sus carnavales. Pero en 1983 «Las vacaciones felices» de los pequeños unionistas culminaron con «El Carnaval de los niños», un festejo que coincidió con la fecha de cierre de las colonias. Graciosos trajes, música, serpentinas, mascaritas, caretas, picardía, todo contribuyó a revivir el placer desde la infancia.

Sandra Palomeque, comparsa «Maerá» (Gentileza Club Atlético Unión).

A partir de 1993, Unión reedita la magia del Carnaval, participando de los corsos organizados por la Municipalidad local. Nace la comparsa «Maerá» (Hola) y su primera representación trae la geografía y el color de los «Países de América»; su reina es Verónica Ballari y la bastonera, Sandra Palomeque. En 1994, pone a la consideración pública «El día y la noche»; con el reinado de Carina Genero y la bastonera, Viviana Ronco. «El dinero y los juegos de azar», en 1995 muestra a la ciudad una alegoría majestuosa, con Natalia Miretti como reina y en las funciones de bastonera, Sandra Palomeque. «Sinfonía de colores», en 1996, lleva a Paola Duarte como reina y a Sandra Palomeque en el uso del bastón para conducir. La comparsa «Maerá» deslumbra a los numerosos asistentes con una ficción de «El fondo del mar», en 1997; María Laura Genero despliega su reinado y Carla Bertoldi actúa como bastonera.

La magnificación de un año no puede disminuir al siguiente. Entonces se aguijonea la capacidad del ingenio y la creación genera cambios constantes en una trayectoria de ascenso continuo, para engalanar las noches de una comunidad que se acostumbra a esperar con qué nuevo deslumbramiento aparecerá el club Atlético Unión. Ideas y trabajo: el mayor capital unionista se pone en juego cada vez que el calendario señala el reinado del Dios Momo.

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