REP 139 – Donato, Director de la escuela «Florentino Ameghino» (Parte III)

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Resumen del libro: «Apuntes para la historia de Sunchales», de Basilio M. Donato.

Los políticos nos trataron de «contreras», otros de estar influenciados y asesorados por los socialistas, los menos, los más sensatos, de que teníamos razón. No era conocido el comunismo, de lo contrario no nos hubieran marcado de rojos. Y sucedió que, a pocos días antes de iniciarse las clases de 1921, estalló la huelga, una huelga pacífica, de no concurrir a clases.

Así fue, pero de inmediato, el gobierno, mediante un «úkase» (decreto), conminó a los huelguistas a reintegrarse a sus funciones específicas, so pena de quedar cesantes, declarándose de paso a todo el personal docente en comisión. El segundo artículo del decreto, imponía la humillación de solicitar por nota, su reincorporación.

El gremio no tenía la unidad de la Fora, por ejemplo y comenzó a desgranarse y la mayoría inició las clases el día señalado. Pero muchos, entre ellos Raimundo Peña y Leopoldo López, Pedro Hormaeche y otros, no aceptaron tamaña humillación, quedando cesantes. El que narra estas crónicas de la escuela de antaño, renunció antes de que lo echaran.

No obstante, la huelga, dio sus benéficos frutos. Había roto la apatía de las autoridades legislativas, como del Poder Ejecutivo.

Grupo de alumnos y maestros (el de la derecha, Basilio Donato) de la Escuela N° 379 «Florentino Ameghino, año 1920 (Museo y Archivo Histórico Municipal).

El Gobernador Dr. Enrique Mosca, propuso a las H. Cámaras legislativas el estudio de una Ley que salvara la situación de angustia del magisterio que él había heredado del anterior gobierno. Un impuesto a los cigarrillos, al vino y a ciertos licores, dio los recursos suficientes como para poner al día los sueldos de la administración en general.

Además, se aumentaron los sueldos de los maestros, de $120 a $140, con $20 de bonificación por cada cuatro años de servicios, fijándose diversas categorías para Directores.

Siendo Inspector General de Escuelas Don Luis Borruat, se implantó un sistema de formación de los grados, por edad, en lugar de un coeficiente intelectual, por cuyo motivo, los Directores y maestros se hallaron frente al serio problema de tener que poner en tercer grado, a niños que recién se iniciaban, teniendo hasta 12 años, completamente analfabetos. El mencionado inspector había traído de Suiza, el sistema que se implantó conjuntamente con sus tests.

Con dicho sistema, se creaba el Preescolar y el séptimo grado con cinco horas de clases diarias, tres por la mañana y dos por la tarde, creando el problema de la falta de aulas. Este sistema, posteriormente fue suprimido y volvió a regir el ciclo de primero a sexto grado.

El 15 de mayo de 1923, volví a la escuela en carácter de maestro del séptimo grado, asignándome más tarde, la Dirección de la escuela nocturna N° 39, el día 20 de julio del mismo año.

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