En el camino para conocer

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Ante una diversidad amplia de propuestas televisivas, se supone también una variedad de gustos y preferencias que desarrollan los consumidores. Hay televidentes pasivos que reciben cualquier clase de programación sin inmutarse, sin atinar siquiera a manejar el control para sentirse dueños del poder llamado “decisión personal”.

Otros tienen una vasta cultura artística porque recorren los canales donde se promocionan espectáculos, actores, programaciones y de paso… la complicada vida conyugal y de celos profesionales entre los personajes del rubro. Hay periodistas especializados en este tema y preferentemente utilizan los horarios de la tarde, basando sus expectativas en el público mayormente femenino.

Hay consumidores de los noticiosos, los programas políticos, el deporte, las recetas culinarias, las novelas, las series policiales, las películas de acción, los concursos, o quienes repasan el idioma italiano a través de la RAI; es decir, la variación es tan abundante que resulta imposible no hallar dentro de ella algo apetecible para una complejidad de usuarios.

Pero los madrugadores de sábados y domingos, si no les importa incluso repetir la programación, pueden llegar a ver por tercera vez lo que ya apreciaron el viernes por la noche. ¿Y por qué, esta reiteración tan intensa y personal? Para volver a apreciar los detalles, por las dudas no fueran suficientemente apreciados; para recorrer nuevamente rutas insospechadas, para ampliar los conocimientos geográficos, para conocer historias inesperadas o intensificar el orgullo y el amor por este suelo llamado Argentina.

No son historias narradas en los libros de textos; están contadas por los protagonistas del presente que muestran los orígenes sustentando un orgullo legítimo; alejados héroes cotidianos que cuidan las fronteras de las cuatro puntos cardinales; heroínas que parecen de otro tiempo y perviven con sus quehaceres increíbles. Toda una gama que nos asombra semana a semana a través de la pantalla.

Y lo que los hace más convocantes a estos capítulos es la voz, el relato de Mario Markic, incansable viajero que generosamente nos lleva de la mano y enriquece nuestros ojos, los oídos y el alma con su narración fidedigna de los hechos, o permitiendo la crónica de los lugareños con sus aventuras, tradiciones y periplos. No existe lugar que él no haya recorrido, secreto que él no haya indagado, todo lo encuentra y hacia allá se dirige con su espíritu investigativo, permitiéndonos a nosotros ser también viajeros cómodamente sentados.

Mario Markic es un periodista, conductor y escritor argentino. Entre sus publicaciones se encuentran “Cuadernos del camino”, “Patagonia de puño y letra”, además de otros libros que se publicitan en Internet. Su programa “En el camino” se emite por TN. Periodista viajero y autóctono, nos pone en contacto directo con nuestro acervo nacional, con esa voz y esos giros literarios propios que emocionan, ensanchando nuestro pecho de Patriotismo. Algo tan necesario en los días que corren.

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