REP 142 – Regreso al magisterio (Parte II)

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Resumen del libro: «Apuntes para la historia de Sunchales», de Basilio M. Donato.

¿Para qué, le explicaba a mi Director, voy a perder tiempo en calcular cuántos decámetros cúbicos hay en un miriámetro cúbico o cuántos decalitros en un kilolitro… Si estas medidas las usan solamente los ingenieros? Por nuestra cuenta y riesgo agregamos a la aritmética la arroba de 10 Kg. porque es una medida usual en el comercio. Y no cito otros ejemplos para no extenderme demasiado.

Entonces, mis clases comenzaban tratando un asunto que surgía espontáneamente del grupo o nos preparábamos para tratarlo al día siguiente, ya munidos de cosas concretas en lo posible o trayendo ilustraciones relacionadas con el tema.

Una idea de razones y proporciones, por ejemplo, solía emplear esta forma. Salíamos al patio con un listón de madera de 1,50 m. y la cinta métrica. Íbamos a calcular la altura del molino. Simultáneamente medíamos la sombra que proyectaba el molino y la que daba el palo. De esta suerte poseíamos tres datos, dos sombras y la altura del palo. Había que hallar la otra medida: la altura del molino. En la clase, mecánicamente se efectuaba la operación pero de inmediato se daba el nombre de la razón y luego de la proporción comparando dos razones; después los extremos y medios de la proporción y la manera de hallar un medio o un extremo desconocido ocupado por lo que sea la incógnita. De esta suerte, ganaba tiempo y aseguraba en la mente de mis alumnos la idea de la comparación de dos razones. Todo se documentaba en el cuaderno.

Este procedimiento lo usan actualmente muchas maestras.

Grupo de alumnos y maestro de 5° grado A, turno de la mañana, de la Escuela Fiscal N° 379 «Florentino Ameghino». Maestro: Sr. Isidoro Peralta (Libro del cincuentenario de Sunchales, 1936).

En el programa de séptimo año teníamos de tópico la fermentación, casi a fin de año. Pues bien, aproveché los comienzos de abril, donde se vendían uvas, para hacer vino.

En efecto, 15 kilos de uvas al precio de 15 ctvs. el Kg. nos dio la materia prima. Manera trajo un recipiente y Líbero Molinari, las botellas. Con mucha alegría realizamos simbólicamente «la vendimia». Esta operación y el cuidado diario de lo elaborado, nos llevó varios días. Por fin después de clarificado, lo embotellamos y recién se comenzó a documentar en el cuaderno de deberes, todo el proceso realizado en clase, agregando después los diversos tipos de vinos que se expendían en Sunchales.

El vino resultó muy bueno. Guardamos las botellas en el armario del aula y nos propusimos tomarlos en el picnic que haríamos al terminar el curso.

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