Pilar, Esmeralda y una deuda pendiente

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Este fin de semana se cumplieron 16 años de la partida de una de las artistas más importantes que dio la ciudad: Pilar Monserrat. Más allá de haberla recordado a través de su Efeméride, estamos convencidos de que Sunchales mantiene una gran deuda con esta entrañable plástica. Es por eso que entrevistamos a Telly Mosso, amiga de Pilar, docente y Técnica Nacional en Gestión y Administración de la Cultura, egresada de la Universidad Nacional del Litoral.

El punto inicial de la charla sostenida a la distancia tal como lo ameritan las definiciones actuales en el marco de la Pandemia de coronavirus fue «Esmeralda», escultura emblemática, donada a la comunidad por parte de Monserrat, la cual actualmente se emplaza en el «Paseo de las Artes», sufriendo un severo deterioro, a pesar de haberse comprometido el Gobierno local a cuidarla y resguardarla a lo largo del tiempo, no solamente como Patrimonio Histórico sino en recuerdo de la autora, por ser ésta una gran artista.

Durante mucho tiempo estuvo emplazada en la intersección de avenida Belgrano y Tucumán, siendo dañada en dos oportunidades. La primera, como consecuencia de un choque automovilístico que tuvo lugar en esa esquina y terminó impactándola, ocasionando su fractura en tres partes.

«Estuvieron a punto de desecharla pero una persona se interesó y la pidió para restaurarla, quedando luego pintada de verde en una interpretación errónea puesto que en verdad, la escultura estuvo inspirada en una alumna que tuvo Pilar, llamada Esmeralda y posando ella para este busto», relató Mosso.

«Con el paso del tiempo, la lluvia, la intemperie y el sol se fue dañando nuevamente, hasta que pedí autorización para quitarla y restaurarla, pasando a estar durante un tiempo en Amigos del Arte, un lugar que fue asiduamente transitado por Pilar», prosiguió.

No obstante, luego se creó el «Paseo de las Artes» (ubicado en la intersección de avenida Rivadavia y Balbín), donde se pretendió reunir a diversas manifestaciones artísticas con la idea de que las mismas tienen que estar al aire libre, aunque tal como se aprecia en las imágenes que acompañan esta nota también la placa que debiera identificar la obra y presentarla a los visitantes tiene un serio deterioro.

«Verla ahí hace que piense que está desangrándose, puesto que considero que se puede hacer una cúpula para protegerla del vandalismo pero ese vidrio genera condensación de agua y esto a la vez la va dañando lentamente sin que nadie se haga cargo», agregó Mosso. Esto mismo se evidencia a simple vista, apreciándose un gran desprendimiento de la pintura, agravándose día a día.

Un reconocimiento trunco
En la charla, también Telly se refirió a otras obras que fueron donadas a la comunidad por parte de Pilar, tal el caso del busto de Carlos Steigleder, una de las personas más importantes de la historia sunchalense, el cual permaneció durante muchos años tirado en un patio sin que se le diera mayor importancia.

Al llegar a ser Telly coordinadora del Museo, una de las acciones que tuvo fue precisamente ingresarlo, recuperarlo y poder volver a ponerlo en valor.

Luego comentó algo que es prácticamente desconocido acerca de la artista. «Unos meses antes de su fallecimiento, Pilar pidió verme. Más allá de ser vecinas, yo pasé muchos años de mi infancia en su patio, conviviendo y disfrutando de los frutales allí dispuestos. Le llevé mis dibujos y charlamos durante mucho tiempo, donde ella me contó acerca de una obra que pretendía hacer, la cual nunca pudo llevar a la práctica».

Cuando pasaron algunos meses y Pilar falleció, el Municipio generó una convocatoria para hacer una alegoría que la homenajeara, la cual sería emplazada en una de las avenidas. El certamen tuvo la participación de dos personas pero más allá de haberse seleccionado un proyecto ganador, basta con recorrer la ciudad para advertir que nunca se ejecutó por lo que Pilar continúa sin tener el merecido homenaje a una artista de su talla.

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