Indiferencias y omisiones

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Transcurre junio y como lo fue mayo, su calendario de efemérides nos lleva al ayer histórico de nuestra patria a través de hechos relevantes que marcaron hitos ejemplares, asentados en páginas fehacientes de nuestras crónicas legítimas. Un 3 de junio de 1770 nacía Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano en Buenos Aires, por entonces parte del Virreinato del Perú. Hijo de Domingo Belgrano y Josefa Casero, sus aspiraciones lo llevaron por el camino del Derecho y obtuvo el título después de cursar en la Universidades españolas de Salamanca y Valladolid, donde se graduó como Bachiller en Leyes, con medalla de oro.

Sus actividades en el plano de la educación, el periodismo y la agricultura fueron destacadas. Fundó la Escuela de Náutica, la Academia de Geometría y Dibujo, apoyó la creación de la Escuela de Comercio y la de Arquitectura. Colaboró con el periódico El Telégrafo Mercantil y con el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio. «Fundar escuelas es sembrar en las almas”, una de sus frases evocadas.

¿Y por qué un hombre universitario, pacífico, versado en educación, códigos y leyes, vistió finalmente el uniforme militar, empuñó las armas y partió con sus soldados por caminos tortuosos en busca de enemigos españoles para enfrentarlos en fragosas batallas? Había sido uno de los principales patriotas que impulsaron la Revolución de Mayo, por la cual se destituyó al virrey Cisneros, y fue vocal de la Primera Junta de gobierno que lo reemplazó. Cuando ese Gobierno patrio lo designó para luchar contra los realistas, depuso su vida ciudadana y dirigió la expedición militar hacia el Paraguay. Fue en esa oportunidad cuando se llevó dos cañones y un conjunto de soldados llamados blandengues, ubicados en nuestro Fuerte de los Sunchales. Fue jefe de una de las Expediciones Libertadoras a la Banda Oriental. Como general del Ejército del Norte, dirigió el Éxodo Jujeño, comandó las victorias de los revolucionarios en la batalla de Tucumán y en la de Salta y tuvo a su cargo la Segunda Campaña Auxiliadora al Alto Perú, durante la cual fue dos veces derrotado por los realistas. Durante el Directorio tuvo gran influencia en el Congreso de Tucumán que declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, en 1816.

A todo este vasto desenvolvimiento agreguemos su inspiración para dotarnos de la bandera que nos distingue. Y como otro capítulo trascendente de su trayectoria, podríamos narrar que “Los prisioneros realistas, entre ellos el mismo Tristán, fueron puestos en libertad luego de jurar que no volverían a tomar las armas contra la revolución americana”. El vencedor en la batalla, dotado de un generoso corazón, perdonó a los vencidos.

Así como había llegado a la vida en junio, también se fue en junio, precisamente el 20 de ese mes. Un día de 1820, llamado en Buenos Aires el “Día de los tres gobernadores”, ya que habiendo propuestas, ese sillón no resultó aquel año cómodo para nadie. No había una estructura legal consolidada que sostuviera y legalizara plena y unánimemente la autoridad del Gobernador. Se designaron tres y finalmente nadie gobernó.

Manuel Belgrano había pedido a su hermana Juana que le alcanzara el reloj colgado de la cama. “Es todo cuanto tengo para pagar a este hombre bueno y generoso”, dijo refiriéndose al doctor escocés que lo atendía. Con la piedra de su cómoda ubicaron la lápida; así confirmaba su iliquidez. La muerte de este insigne patriota pasó desapercibida. Un único periódico de Buenos Aires publicó su fallecimiento. Indiferencias y omisiones que nos persiguen hasta el presente.

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