Periodismo: De la propaladora de Cipolatti a los WhatsApp de la pandemia

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Luis Feldman Josin (Libro del cincuentenario de Sunchales, 1936).

Sunchales siempre ha sido, periodísticamente hablando, una ciudad pródiga. Desde sus albores y con apenas un puñado de cientos de viviendas instaladas, el 11 de setiembre de 1928, el joven Omar Cipolatti ofició de locutor en el primer equipo sonoro de propalación de noticias que tuvo la incipiente comuna.

La construcción había sido de Mario Gallina y de acuerdo al relato de Basilio Donato, la ocasión fue propicia para difundir los discursos que se pronunciaron en homenaje a Sarmiento.

En noviembre de 1938, bajo la Dirección de Omar Cipolatti como locutor y Mario Gallina como locutor, iniciaron transmisiones vespertinas de noticias locales, nacionales e internacionales, difundidas por altoparlantes y amenizadas con música popular y clásica.

A mediados del Siglo pasado, irrumpe también en escena la figura de Luis Feldman Josín, quien, siendo Director de uno de los establecimientos educativos sunchalenses, pasó luego a editar el diario «El Comercio», aunque su relación con el periodismo no se agota allí sino que avanza hasta ser miembro de la Unesco. En 1970 es designado secretario organizador de Adepa, siendo a la vez Vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Lamentablemente, así como el periodismo local nos ha dado tantas alegrías y posibilidades, arrastra una deuda histórica de reconocimiento hacia quienes nos precedieron. Somos nosotros quienes deberíamos sostener la memoria de estos iniciadores, tanto personas como emprendimientos. No obstante, resulta dificultoso encontrar referencias en sitios públicos, reconocimientos o evocaciones diversas que los contengan.

Días atrás, en medio del ahora distanciamiento social, cumplí dos décadas con el periodismo como oficio. Como en diversos aspectos de nuestra vida, la práctica periodística también ha quedado subsumida a esta vorágine de noventa días en los cuales se han redefinido muchos conceptos cotidianos.

Antes, informarse era simple, unas bocinas instaladas en la calle bastaban para llegar a la población. Hoy todo ha mutado, el «periodismo ciudadano» como supo llamarse en un momento, fue tan solo la transición para una masividad de participación nunca antes vista.

Aquella propaladora recibió una dosis de tecnología pero sigue estando en manos de la ciudadanía. Somos nosotros también vecinos que adoptamos este rol de difundir noticias de manera cotidiana, con transparencia y responsabilidad, sabiendo que nuestros escritos o comentarios causan reacciones diversas. Bienvenidos a todos entonces a este apasionante mundo.

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