Claudia Garrini y cómo hacer música en tiempos de pandemia

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Sin lugar a dudas que las implicancias y repercusiones que sigue teniendo el impacto de la irrupción de coronavirus en la vida comunitaria siguen apareciendo. En este caso, también quienes se dedican al canto se vieron afectados.

A diferencia de otras actividades, aquí no siempre la tecnología es la solución puesto que si bien se generan encuentros entre los miembros de un coro o agrupación, resulta complejo desarrollar ensayos ya sea por el pequeño desfasaje que suelen tener algunas conexiones de telefonía celular o internet así como también la calidad de las transmisiones, las cuales pueden alterar el contenido; por eso se desarrollan pero con un carácter social mayoritariamente.

Claudia Garrini es una de las Directoras de coro más destacadas de la ciudad y la región, que padece en carne propia estas limitaciones, aunque se las ingenia para reconvertirse, tal como ella misma expresó.

«Estamos constantemente reinventándonos. Al principio me quedé congelada porque no estoy muy metida con la tecnología ya que necesito mucho el contacto personal, más aún en las actividades de los coros pero vimos que la cosa se iba prolongando así que nos pusimos en marcha también nosotros, viendo cómo podíamos trabajar», comentó.

«Las primeras producciones a las que apostamos fue a las de video con audio, ya que por ese entonces estaban totalmente prohibidos los encuentros. Más adelante, a medida que se avanzó en la flexibilización, fuimos dándole forma a grupos reducidos hasta llegar a la actualidad, en donde ya estoy dando clases particulares», continuó.

Esto aplica tanto para el Coro Municipal como así también para Crearte, su Taller de Canto particular. Con la región -ya que ella dirige el Coro de San Guillermo- surge una nueva dificultad que es el traslado. Aquí tratan de coordinar las fechas importantes que se aproximan y a partir de allí poder darle curso a lo audiovisual, teniendo siempre la mirada puesta en las novedades que día a día se van generando.

«En los coros tengo gente mayor que es de riesgo por lo que trato de mantener las producciones en video y no ensayar juntos porque me parece que si avanzamos una parte de los integrantes solamente, estamos discriminando al resto solo por ser mayores», explicó.

La tecnología no es una respuesta válida más allá de la cuestión de socialización «ya que el delay, ofrece dificultades, hay también gente mayor que no se termina de amigar con la tecnología, conexiones que se ralentizan o se caen… todas cosas que terminan jugando en contra de lo que podría llegar a ser un ensayo grupal».

«Tengo un grupo de niños que hace canto, que son quienes están en el video que se verá mañana. También tengo alumnos de piano y de canto, siendo esto último a lo que más me dedico. Me contactan en mi domicilio (Ameghino 555) o por teléfono (3493 409544) y coordinamos días y horarios de clases», concluyó.

Respecto de los estilos, dejó en claro que no hay ninguna limitación puesto que «el que tenga ganas de cantar, ya tiene lo suficiente. A mí me encanta trabajar con niños porque comenzar a cantar de pequeños permite educar el instrumento, más allá de que todos podemos hacerlo. También tengo personas grandes que se iniciaron en canto pero que luego pasaron al coro, dejando atrás algunos prejuicios de que el coro es aburrido o formal ya que nos han podido ver por ejemplo en los últimos carnavales en un rol totalmente distinto».

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