Día del Maestro y el recuerdo de la primera escuela en Los Sunchales

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En el Día del Maestro, no podemos dejar de repasar lo que fue la primera escuela que funcionó en Los Sunchales. En el marco de la Segunda Colonización se decidió que un establecimiento educativo era la única manera de unificar a quienes conformaban más que un crisol de razas, una babilonia bíblica, tal como lo definió el propio Basilio Donato.

Primera escuela en Los Sunchales
(*) – El Juez de Paz, destacado en Los Sunchales, capitán Fermín Sosa que, veía esta especie de babilonia bíblica, consideró que, únicamente, la instrucción podría traer un poco de sosiego a aquellas gentes, en el futuro y entonces habla a un poblador, quizás el más letrado, llamado Eugenio Meert, interesándolo en la apertura de una escuela. Lo consigue y en uno de sus viajes a Santa fe, entrevista al Dr. Simón de Iriondo a objeto de que, el gobierno apoye oficialmente su iniciativa.

Sosa regresa a Los Sunchales y la escuela se abre. Transcurre el tiempo, pero el nombramiento del preceptor Meert no llega. Don Fermín Sosa, entonces, se decide enviarle al Dr. Iriondo, la siguiente nota, al año justo de estar trabajando el maestro.

“Colonia de Los Sunchales, 19 de enero de 1872.

A S. E. el Sr. Gobernador de la Provincia Dr. Simón de Iriondo. En el corriente mes a mayo pasado, tubo el honor y satisfacción de recibir de V. E. una audiencia, a fin de solicitar al nombre de Don Carlos de la Mot propietario de Los Sunchales sobre el pedido del actual preceptor de Escuelas Don Eugenio Meert el empleo que él ocupa con tanta actividad desde el 15 de enero de 1871. V. S. después de haber quedado conforme sobre la cantidad de niños que tomaron a la educación primaria, me contestó: que siendo de alta conveniencia para la Provincia y para la Nación, la educación de los niños acordaba con gusto la solicitación y que, en efecto V. S. iba a hacer entender el nombramiento. Hoy se me presentó ante este juzgado el Preceptor diciéndome que el nombramiento de preceptor de Escuelas para Los Sunchales, no había sido decretado por el E. gobierno de la Provincia. Y para asegurarme de la verdad, es que me dirijo con todo respeto debido a V. E. para saber si es equivocación, o olvido de V. S. quedando con tal motivo de un injusto reclamo; cumplo también el de presentar a V. S. los sentimientos de mi distinguida consideración. Dios guarde a V. E. muchos años. Fermín Sosa”.

Apenas el Dr. Iriondo recibe esta nota, se resuelve designar a Eugenio Meert, preceptor escolar en Los Sunchales, con el sueldo de 25 pesos fuertes.

En realidad, una escuela en una colonia, constituía una novedad y un progreso excepcional. Apenas si había escuelas oficiales en La Esperanza, San Carlos y san jerónimo, escuelas Éstas que tuvieron la suerte de ser visitadas por sarmiento, en su calidad de presidente de la República.

Los colonos, en general, analfabetos, eran pocos afectos a la escuela y más se preocupaban, por el culto que, por la educación de sus hijos. Lo evidencia esta circunstancia. Siendo Gobernador Oroño, en 1868, tanteó la opinión de las colonias, en el sentido de comprobar, si el gobierno podía contar con el apoyo de todos los agricultores para la creación de escuelas, en todas las localidades más importantes.

El Tiempo, órgano oficial de don Nicasio Oroño, propuso que se impusiera, una cuota de cincuenta centavos por “cabeza” (per cápita) a fin de costear la instrucción pública y ese término fue interpretado por los colonos que, por “cabeza” se entendía el ganado y que ellos, no eran vacunos.

A esto, El Tiempo, al notarlos tan rudos, en broma o en serio les dijo: “que la Provincia necesitaba el dinero para montar tres sistemas de enseñanza; 1º) para los argentinos que hacen la vida civilizada (los de Santa Fe). – 2º) para los bárbaros del desierto que hay que atraerlos hacia la civilización (los indios). – 3º) para los bárbaros importados de Europa, por medio de la inmigración (para los colonos)” (F. Barreto).

La escuela de Don eugenio Meert, funcionó todo el año 1871 y partes de 1872, pues en marzo de ese mismo año, se produce el éxodo de la colonia.

Así como la escuela, poco interesaba a muchos inmigrantes, menos aún les preocupaba la política. La ley que creaba las municipalidades y la C. de Fomento, estaba en proyecto en esta época, de maneta pues, los agricultores no ejercían ninguna clase de elecciones, a no ser las que correspondían a su código o reglamento de la administración, como era la designación de un representante de los colonos para integrar un tribunal, especie de policía encargada de vigilar la conducta de los habitantes. Solamente en los pueblos de gran importancia ejercía todas las funciones, de policía y de componedor de pleitos locales, el juez de Paz. Los servicios, como ser, el cuidado y ornato del cementerio, generalmente corrían por cuenta del colonizador. Los caminos no se cuidaban; tampoco había mucha necesidad de su conservación, habiendo mucho campo abierto para hacer rodeos.

No hubo sacerdote en esta época de Los Sunchales, por haber destruido el templo, Carlos de Mot y construir sobre sus cimientos su palacete. El antiguo vecino de nombre Schuery, que vivió los días de la segunda Colonización, me manifestó que, era día de fiesta en Los Sunchales cuando, iba un cura a bautizar a los recién nacidos y oficiaba la misa al aire libre a la sombra de un gran ombú situado en una esquina de la plaza.

(*) – Noticias del Fuerte de Los Sunchales y sus Tres Colonizaciones.

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