Día de la tradición: 10 de noviembre

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Tomemos un mate y charlemos. Simple como la vida misma.

Tradición significa: ”Transmisión o comunicación de noticias, literatura popular, doctrinas, ritos, costumbres, etc., que se mantiene de generación en generación”.

Las tradiciones se instalan cuando se ha decidido continuar con ellas, la permanencia del pasado vivo en el presente, aunque no estático, sino en constante construcción social. Tradición y cambio van de la mano. Se cambia, pero con soporte del pasado, que se construye y reconstruye permanentemente. Es el poder humano de sostener, modificar, alimentar y gozar de lo que cree importante para dejar huellas.

En Argentina se eligió esta fecha para honrar al poeta José Hernández (1834 – 1886), defensor del arquetipo gaucho, Martín Fierro, personaje que ningún argentino desconoce. ¿Quién no ha leído, escuchado y hasta recitado algunas de esas sextinas cuyo protagonista es un gaucho: «Los hermanos sean unidos / porque ésa es la ley primera. / Tengan unión verdadera / en cualquier tiempo que sea /, porque si entre ellos se pelean /, los devoran los de afuera». (José Hernández)

La obra de Hernández contiene una suerte de refranes, que tomados en contextos precisos no pierden actualidad. Hace pocos días casi todo el mundo se puso detrás de las ventanas para observar el espectáculo de hermanos peleando por lo que cada uno cree justo, mientras “los de afuera” devoraban las escenas con agregados comparativos, conspirativos e interesados.

Leopoldo Lugones calificó esta obra como «el libro nacional de los argentinos» y reconoció al gaucho su calidad de genuino representante del país, emblema de la argentinidad. Para Ricardo Rojas, la obra representaba el clásico argentino por antonomasia. José María Rosa vio en El Gaucho Martín Fierro una interpretación de la historia argentina, sin embargo Jorge Luis Borges tomará distancia de estos títulos y dirá: ”Nos equivocamos en promover la lectura del Martín Fierro, porque eso conduce a la barbarie». Uno se pregunta si este planteo tiene tanta fuerza como para crear realidad como, por ejemplo, políticas de Estado. No obstante, la literatura se torna en un instrumento de grieta y pone en las aristas a Sarmiento con su “Civilización y Barbarie” y a José Hernández con “Martín Fierro”. Típico de los argentinos. ¿Tradición también esto de armar dos bandos para todo?

Resisto a la idea y apelo a las tradiciones que nos congregan en ruedas de amistad y de festejos. La primera es el mate. Es una infusión que une a las personas, se comparte entre charlas, se disfruta entre amigos, se espera a alguien con un mate, se prepara con afecto para que agrade al visitante. ”Te espero con un mate”, una invitación al encuentro, a la conversación y al pasar un rato ameno. También el asado es una costumbre que convoca al encuentro. Los amigos se juntan alrededor de una mesa y saborean esa carne prolijamente asada; el anfitrión se preocupa por presentar los mejores cortes, los que ha elegido para agradar a los visitantes. Se los espera con una cerveza fresca y un vino a punto. Cocinarlo implica un ritual construido en una tradición argentina que con gusto copiaron los inmigrantes. Otra, el tango, danza sensual en pareja que, abrazada, propone una profunda relación emocional de cada uno con su propio cuerpo y de los cuerpos de los bailarines entre sí. Un varón que domina y una mujer que se deja llevar, se incorpora a la estampa y lo seduce, lo convoca en el juego de cortes y quebradas. Un baile que es bello en sí mismo y nada tiene que ver con las divisiones.

Las danzas nativas, encuentro de danzadores que unidos en una coreografía se respetan, se cuidan y se admiran con la mirada. Gato, pericón, carnavalito, chacareras y tantos otras. Emociona verlos bailar.

Se podrían nombrar otras tradiciones que hoy pueden ser discutidas, como la doma, tradición campera. Hay grupos que la rechazan considerándolo maltrato animal. Será la comunidad, el colectivo, grupo humano social quien construye y recrea su tradición en función de diferentes experiencias vivenciales, la que definirá su permanencia como tradición o será reconstruida para perpetuarla, pero sin dañar a los animales.

Que el Martín Fierro sea el libro nacional de los argentinos es en sí mismo un vínculo entre argentinos porque cuando se lo nombra, todos saben a quién refiere, así como todos saben qué es un mate, un asado, un tango. Por eso resisto a la costumbre de vivir en grieta, porque estoy segura de que, si juntos tomamos unos mates, o comemos un asado, aunque no pensemos lo mismo, al menos nos vamos a respetar, porque cada uno ha caminado la vida con sus zapatos. Entre mate y mate podemos cambiarlos simbólicamente por un rato y entendernos.

No quisiera que se construyera como tradición esta característica de presentarnos siempre en dos bandos para todo, como alimento para fieras. Preferiría que se reconstruyan y amplíen las que nos unen. Somos como somos, hijos de la misma tierra, más o menos generosa para unos que para otros, pero es nuestra madre. Nació en el marco de profundas disidencias que parecieran permanecer para dividir, fragmentar, romper… Si miramos lo que nos representa como tradición vemos que se trata de vinculaciones fuertes donde la pasión, la amistad, la entrega, el deseo de agradar, está por encima de las absurdas dicotomías.

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