2 de Mayo: Un merecido recuerdo para cinco héroes locales

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(Por: Fernando Calamari) – 2 de mayo de 1982-2021: 39° aniversario del hundimiento del A.R.A. Crucero General Belgrano durante la Guerra de Malvinas.

Cinco sunchalenses eran tripulantes del buque: Hugo José Moretto (nació en San Nicolás y luego vivió en Sunchales), Jorge Carlos Duks, Carlos Leconte, Gabriel Giordano y Raúl Felipe Planiscig. Todos tenían 20 años de edad (excepto el primero de 22 y el segundo de 19). Moretto era profesional (suboficial principal) radicado en Punta Alta y estaba casado, mientras que los demás fueron conscriptos solteros domiciliados en Sunchales.

El domingo 2 de mayo de 1982 a las 16.00 el Belgrano fue atacado por el submarino nuclear Conqueror con dos torpedos. El primero impactó en el medio y ocasionó cientos de víctimas. El segundo explotó cinco segundos después en la proa, haciendo desaparecer 15 metros de la nave. Las cubiertas bajas se llenaron de petróleo, vapor y agua caliente, mientras se inundaban. En el momento de los impactos, Leconte pensó que no era un ataque sino que se habían activado los cañones, los cuales “hacen un barullo bastante grande…pero después al toque te das cuenta que fue un ataque porque había un humo azul penetrante…”

Recuerda que hacía en el momento de la agresión: “Yo estaba en la proa del buque… Era encargado del pañol (pequeño depósito). Ahí había todo lo que era limpieza… Ese día el buque estaba muy movido y a un oficial le faltaba papel higiénico en el baño, nos dijeron “abran el pañol muchachos, a laburar «…tenía una descompostura por el movimiento del barco y le pedimos a nuestro superior hacer las tareas anticipadas y después poder descansar. Y ahí el tipo nos aceptó. Sino, en el horario en que a nosotros nos torpedean, yo estaba en el pañol… hace de cuenta que fue como una guillotina… El pañol se localizaba en la puntita de la proa y el torpedo se los llevó puesto a todos…”.

En el momento de abandonar el buque, Leconte subió a la cubierta y se evacuó. Su balsa se rompió porque fue cortada por los pedazos de hierro y se cayó al agua fría con peligro de hipotermia. Fue rescatado junto a otro compañero y subido a otra embarcación.

El Belgrano se hundió a las 17.00 hs. Luego se desató una tormenta a la noche con vientos que soplaban a más de 100 km por hora, olas de seis metros y temperaturas cercanas a bajo cero. Los botes estaban a la espera de ser rescatados, mientras tanto, los sobrevivientes padecían problemas. Al respecto, Leconte rememoró: “Quedé mojado. Había que tratar de no dormirse porque el entumecimiento es la mejor muerte que hay… Te quedas dormido y no te despertás nunca más. El tipo que nos rescató, el oficial a cargo, nos hacia rezar, o cantar el himno, nos metía ficha para no quedarnos dormidos. Hacíamos guardia de remo… En la balsa yo estuve 30 horas… Estábamos alejados a 90 km más o menos de la zona donde del hundimiento, con rumbo sur hacia la Antártida”. Luego fueron avistados por el avión de rescate.

A pesar que Leconte pudo salvarse, murieron 323 marinos por los torpedos, ahogados en el momento de la evacuación ya que cuando se arrojaron al mar no pudieron subir a la superficie, de frío porque en las balsas no tenían calor corporal o no fueron encontrados en el mar. Entre las víctimas se encontraban Moretto y Ducks. Sus decesos no se confirmaron de la misma manera. La muerte del primero fue reconocida en forma inmediata. Por tal motivo, se realizó una misa por la paz y por los soldados en la iglesia San Carlos de Sunchales. El oficio religioso fue organizado por la Parroquia y la Municipalidad y asistió una gran cantidad de personas. A los pocos días, cuando se trajo su cuerpo a la ciudad, una multitud recibió y acompañó sus restos mortales en el sepelio y en la iglesia, mientras un cortejo de aviones sobrevoló el lugar.

Con respecto a Ducks, el gobierno comunicó que estaba desaparecido, lo cual era casi sinónimo que se lo considerara sin vida. Esto provocó gran congoja en la comunidad. A pesar de esta dolorosa situación, y como se sabía que había sobrevivientes pero no quienes eran, se hizo una vigilia de personas en su casa. Dos meses después, su padre se enteró que no estaba en la lista de los vivos.

Al igual que Leconte, Giordano y Planiscig lograron sobrevivir. Los tres fueron llevados a Ushuaia y luego a una base militar. En uso de licencia, retornaron a Sunchales, donde los recibió el intendente y tuvieron el apoyo de la ciudadanía.

Cuando finalizó la guerra, los conscriptos sunchalenses fueron enviados a su casa una semana aproximadamente y luego se reincorporaron a la marina. Estuvieron en el astillero Río Santiago y cumplieron los cuatro meses restantes de la conscripción. Luego recibieron la baja y regresaron a Sunchales. Leconte recuerda el fin de su estadía en la fuerza y la falta de reconocimiento por su participación en el conflicto: “…fue listo, “chau hermano, gracias por el servicio prestado, ¡volvete!” y ahí se terminó… A pesar de la falta de ayuda del estado a los ex combatientes, pudo reinsertarse rápidamente en la vida civil debido a que consiguió trabajo en la ciudad: “…Yo no sufrí, viste que se habla de que quedamos todos excluidos. Quizás pudo haber casos. En el mío no”.

Finalizado el conflicto bélico, se realizó un homenaje a los héroes de Malvinas en la Plaza Libertad en cumplimiento de las pautas emanadas del gobierno nacional. Asistió el intendente de facto Nilo Cravero, el sub oficial de la Armada Argentina Horacio Viñas, la esposa de Hugo Moretto, señora Norma M. de Moretto y el padre y madre de Jorge Duks. Se descubrió una placa recordatoria bendecida por el sacerdote Víctor Balangero y se hizo un minuto de silencio. Los ex soldados Leconte y Giordano depositaron una ofrenda floral al pie del monolito erguido para honrar la memoria de los sunchalenses caídos. El sub oficial Viñas leyó el decreto del gobierno por el cual el intendente les hizo entrega a la señora Moretto y al padre y a la madre de Duks de condecoraciones en honor al alto valor por el cual perdieron la vida.

Continuando con los homenajes, en 1983, la Comisión Directiva de ALPI mantuvo una entrevista con el Intendente para que se cambie de nombre a dos calles por el de los jóvenes que perecieron en el conflicto bélico: “Soldado Jorge Duks” y “Suboficial Hugo Moretto”.

En la actualidad, además de Leconte, están radicados en Sunchales los veteranos de guerra Sergio Durando (nacido en Colonia Bossi y conscripto del Belgrano) y Owen Crippa (oriundo de Sarmiento y teniente piloto de aviación de la Armada). En aquél conflicto bélico, además de oficiales y suboficiales, participaron “colimbas”. Desde todos los rincones del país fueron movilizados y no dudaron en pelear hasta entregar la vida por la patria. Lxs héroes muchas veces provienen de la “gente común”, eran estudiantes, empleados y campesinos, entre otras profesiones.

En la entrevista a Leconte -a quien se le agradeció su gentileza de compartir sus vivencias-, de 2018 y transcripción de la misma participaron también Antonella Taborda, Victoria Villa, Belén Gómez, Narela Ruiz, Ayelén González y Shirly Peralta.

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