Chela de Lamberti: Evocamos al Dr. Eduardo Grosso

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Las noticias llegan hoy con la presteza de los tiempos que vivimos, rodeados de información al instante. Sunchales se halla inmersa en los tristes avatares que también impregnan de dolor al resto del país y el desconsuelo por ser actualmente una constante. Alejadas de esta pandemia recurrente, también las circunstancias aciagas atacan desde otros ángulos de la salud.

Cuando los nombres que se mencionan integran la nómina de reconocidos profesionales que precisamente nos ayudan a prevenir, corregir, sanar, con la sabiduría de la medicina y la capacidad humana que los adorna, la voz corre al instante por la ciudad y surge la incredulidad, el dolor, la reacción ante la sorpresa de una vida cercenada.

Al Doctor Eduardo Pedro José Grosso lo evocamos como aquel niño y joven que conocimos en la calle Alem, nuestro barrio, hijo de una querida y respetada podóloga que aliviaba nuestros dolores, llamada Helen Viotti; así como de un padre comerciante en la Avenida Independencia. Eladio Juan Grosso (Chiche) fue un emprendedor muy activo en varios rubros y supo darles a sus hijos los estudios universitarios.

Ese joven partió un día al encuentro de su capacitación profesional y regresó nuevamente a sus lares para aplicar los conocimientos adquiridos, en beneficio de la misma población que lo vio crecer y convertirse en hombre, en médico reconocido y padre de familia.

Obtuvo su título en la Universidad de Córdoba, ciudad donde también su hermana Cristina egresó como Licenciada en Radiología. Contrajo matrimonio con Susana Audero (Contadora) y nacieron sus hijas: Victoria (Médica) y María Julia (Contadora); su hijo político es el Dr. Santiago Dodero. La vida los premió con tres nietos: Camilo, Clara y Catalina.

Presidente del Comité de Bioética de Sunchales, una entidad de la cual fue realmente su precursor, con una muy noble misión; Ex Presidente del Club Deportivo Libertad durante varios años y también Médico Deportólogo de los planteles profesionales de Básquet y Fútbol del Club Atlético Unión de nuestra ciudad, cargos donde se desempeñó siempre con eficiencia y compromiso.

Cuando los seres humanos suman la participación comunitaria a las largas horas profesionales están demostrando la valoración de los vínculos con sus semejantes y las instituciones señeras de la ciudad. Doble mérito al intervenir olvidando sus horas de descanso para integrar el registro de las comisiones que se constituyen en activos motores que toman decisiones y revitalizan el pulso diario de una población en sus cuantiosas facetas.

La Clínica Sunchales, su ámbito de acción profesional y competente, lo tuvo desde sus inicios como facultativo especializado en Traumatología, donde además de los pacientes sunchalenses, desfilaron personas de otras localidades en busca de su atención médica.

Ante una ausencia tan sorpresiva, penosa y sensible, toda la vida debe reacomodarse. No faltará únicamente un nombre en la nómina de los profesionales de una clínica. El vacío será un alejamiento definitivo y la añoranza embargará los espíritus de sus pacientes, colegas, conocidos. Los familiares irán en pausada búsqueda del consuelo como arma defensiva frente al dolor. Gracias a Dios, es el tiempo quien actúa como un potente bálsamo para producir la sanación del alma. Pero no habrá olvidos y la permanencia quedará en los corazones, especialmente de sus íntimos.

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