Escribir, el arte de decir lo que se siente

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Foto: Internet.

Daiana Fleer, sunchalense y poeta.

El 13 de junio se celebra el día del escritor en homenaje al nacimiento de Leopoldo Lugones (1874-1938), poeta, cuentista, ensayista y novelista argentino. Un día especial para preguntar si ser escritor es un oficio, una pasión, un pasatiempo o una manera de hacer catarsis. No encontramos la respuesta adecuada. Tampoco existe la experiencia redonda y ajustada justificante de si la pasión por escribir se hereda, se aprende, se contagia o nace espontáneamente.

Por nuestras vidas han pasado centenares de escritores. Desde la escuela primaria, a nuestras manos, llegaron multiplicidad de autores que llenaron la infancia, luego la adolescencia. A quienes nos gusta leer con avidez, generalmente consumimos el contenido sin ocuparnos demasiado de quién lo amasó. Dejamos para más tarde la biografía del autor.

El escritor es un hombre o una mujer que necesita decir algo, contar, expresar, compartir, y lo hace desde sus entrañas mismas. Produce su obra, la compone y la entrega, casi un acto de parición. Podríamos decir que comparte el oficio con redactores y cronistas, pero no. El escritor es aquel que escribe y disfruta escribiendo. No necesita contar verdades, asegurar fechas, demostrar hechos; es dueño de los tiempos y los espacios, de lo ocurrente y de lo trágico. Mueve sin temor los hilos de una historia, describe sin copiar momentos dados.

Dice Dylan Thomas, poeta galés: “Soy un caprichoso usador de palabras, no un poeta”. Esa es la verdad. De eso se trata a la hora de escribir: dejar agitar las palabras, que se asocien, se despeguen, se enreden, se entrometan, se escapen, se infiltren… Escribir es una pasión, como lo es enseñar, pintar, ejecutar un instrumento, cantar… Quien escribe ignora el entorno, no piensa en él, no le interesa. Es su obra la que le quita el sueño, lo interpela, lo reta.

Cuando ponga punto final mirará el hacia adentro para espiar el afuera, pero su obra es esa, la que modeló y transpiró, la que pensó. Ha puesto en ella lo que quería decir sin prejuicios, sin obligaciones. Eso no es poco. El escritor es un ser sensible; se deja tocar por lo que lo rodea y lo abraza de una manera especial.

Hay que saber que un escritor, en el acto de escribir opera una división entre él y su obra y los lectores por su parte tienen el derecho de darle el significado que desean. El autor lo sabe; reconoce que una vez en la calle sus palabras, tal como él intentó escribirlas pueden tomar otras dimensiones, por eso acepta el reto de ser examinado y se guarda su propio derecho: el de decir lo que desea, según su inspiración.

En la semana en que se celebra el día del escritor y el día del libro quiero que se conozca la obra poética de una mujer, joven ella, que nació en Sunchales, concurrió a la escuela Nº 1213 en su educación primaria y, hoy radicada en Córdoba nos ha asombrado con su libro de poesía “Cuando el tiempo me seduce” que se encuentra en “La librería” de calle Lavalleja 35 en Córdoba. Ahí su obra, codeándose con otras en la vidriera de las palabras creadas para dar placer.

Se llama Daiana Fleer y me ha enviado algunos de sus poemas que debo darlos a conocer en el aquí y en el ahora, porque es nuestra, dice lo que siente de la manera que quiere decirlo y acaricia la piel de cada lector con sus palabras.

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Renovarme

Cuando mi carne desaparezca
Habrá sido masticada por la nada
Me convertiré en el espejo roto
Tragaré mis cenizas para renovarme.

D. Fleer

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Posibilidad

Me gusta no encajar
en tu esquema
en tu racionalidad
que no me conozcas
borrar cualquier horizonte.
Ser solo
posibilidad.

D. Fleer

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Con sus versos sutiles, plagados de sensibilidad femenina, Daiana ha decidido poner pie en el mundo de las letras. Echa al viento las palabras y sin ruidos, sin ambages nos presenta su obra. Nos dice sin expresarlo: Esto es lo que escribo, lo que quiero decir, lo que bulle en mi interior, lo que quiero que lean.

Yo, lectora ávida de letras nuevas, acaparo el derecho de agradecer su ofrenda de palabras para llenarme el corazón.

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