Mujeres relatoras, un desafío desde la voz

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Captura de pantalla del programa de TV «Relatoras Argentinas».

Quienes me conocen lo saben. Nunca me detuve a mirar un partido de fútbol, pero sí llegan a mis oídos miles de relatos de partidos que se difunden por radio y televisión. Esas voces se instalan con cierta imposición de silencio. El oyente se dispone a escucharlos; es conocedor de significados y las descripciones, exclamaciones y reflexiones que conforman el relato les permiten hacerse una idea de lo que allí acontece.

La voz, demás está decirlo, es varonil. Los goles elevan el ánimo de los oyentes y el grito de gol moviliza los hogares. Son animadores, absorben el ambiente con expectativas e invitan sin hacerlo, a gritar los triunfos, o protestar sanciones en voz alta como si estuvieran en el campo de juego, etc.

Es la capacidad comunicativa del relator el que produce esas reacciones. De hecho: Profesionalización, cultura general, capacidad de transmitir emociones, habilidad en el manejo de los tiempos, capacidad de improvisar, habilidad en la descripción, excelente dicción y pronunciación y sin duda, carisma, el que lo lleva a movilizar a otros, quienes, sentados en sus hogares los siguen.

La TV Pública decide en estos días, dar un paso más con un reality show de relatoras: «Relatoras Argentinas». Se trata de una propuesta que promueve la igualdad de oportunidades, abriendo espacio a las voces femeninas de todo el país en el relato deportivo. Personalmente, me parece un salto interesante.

Como mujer, aunque no me guste el fútbol, celebro la llegada del sexo femenino a territorios dominados por hombres. Me pregunto: ¿Qué le exigirán ahora a la mujer? ¿La medirán desde posturas varoniles o permitirán que tome ese rol con identidad propia? ¿Dejarán que imponga la mirada femenina? Y la mujer, ¿se sentirá atraída por imitar al hombre? ¿Temerá la comparación? ¿Eludirá las comparaciones o impondrá sus convicciones y creará el mundo nuevo de mujeres que relatan?

Con esos interrogantes, cedo la organización de mis horas a mirar ese programa real. Quiero ver ese proceso en que un grupo de mujeres se presentan y desde su impronta dicen: “quiero ser relatora”. En Argentina hay mujeres que relaten fútbol, mas, no es masiva su inclusión. Sí, hay mujeres que pueden narrar, comentar y analizar. En este programa, una a una, van pasando las postulantes, llegadas de distintos puntos del país, con alguna o ninguna experiencia, movidas por distintos motivos. La diversidad es grande; la seguridad de ellas, lo es más aún.

Verlas sacude las fibras. Sus actitudes emocionan. Saben que el jurado es idóneo en el tema. Deben contar lo que ven, fragmentos de un partido elegido al azar y lanzarse a mostrar lo que son capaces de hacer con su voz, como pueden describir a quien escucha, acepta y espera su relato. Es en ese momento donde la pasión, la habilidad, el conocimiento del contexto y sobre todo el deseo inmenso de entrar en terreno soberano de hombres, se ponen en juego. Sus voces no tienen espacios garantizados, deben ganar un lugar y hacia ese logro se encaminan.

El jurado, formado por Viviana Vila, Walter Nelson, Evelina Cabrera y Miguel Titi Fernández; la dama es periodista, comentarista y docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP; los varones, reconocidos relator y comentarista. Los tres adoptan una postura respetuosa centrada en el proceso de aprendizaje de cada una de ellas; sus devoluciones son sumamente didácticas; no falta el estímulo y la apuesta al progreso.

Al final, una será la ganadora, pero, todas habrán adquirido grandes conocimientos, habrán encontrado espacios de oportunidades y lo que es más apasionante, serán las que dejan huellas en el trayecto de mujeres que buscan insertarse en el mundo del fútbol reinado por hombres.

Deseo que les permitan crear sus propias perspectivas, sus propios estilos, sus marcas personales, que se alejen de los espejos archiconocidos y ganen el espacio con sus propias versiones. En un mundo que camina hacia la cosmoaudición, sus voces serán melodías que nos cuentan las jugadas dentro de un cuadrilátero poblado de seres humanos: mujeres y hombres reunidos por el fútbol.

Le apuesto a todas, porque con el solo hecho de prepararse para enfrentar un concurso y comenzar a abrirse paso en campos nuevos, despiertan admiración y además la palabra de las mujeres en colectivos sociales dejan marcas profundas. Bien dice Alejandra Pizarnik “La palabra dice lo que dice y además más, y otra cosa”.

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