Día de la Industria y el recuerdo de don Luis Camillato

52

En el Día de la Industria, nuestra ciudad tiene mucho para decir. A lo largo de las décadas, Sunchales fue testigo de emprendimientos notables, patriadas y desafíos diversos; algunos prosperaron y se afianzaron con el correr del tiempo aunque otros, fueron mudados o desaparecieron lentamente.

En este abanico, surgen nombres imposibles de evitar, siendo acaso el de Rotania el de mayor trascendencia pero pudiéndose encolumnar Richiger, La Taindú y tantos otros desafíos que tomaron los emprendedores sunchalenses de distintas épocas. El año pasado, repasamos la historia de la Licorería «La Frencia», una de las primeras industrias sunchalenses pero hoy pretendemos reivindicar a otra fábrica, una que pudo marcar a fuego el posterior devenir sunchalense, hoy caracterizado por lechería y servicios.

Se trata de la fábrica que impulsó Luis Camillato (*), quien nació en el pueblo histórico de San Lorenzo el 14 de agosto de 1886. Desde muy niño tuvo que ganarse la vida. Aprendió el oficio de hojalatero y trabajó duro, para solucionar, siquiera medianamente, el problema de la subsistencia.

En el año 1924, llega a Sunchales, donde se instala con un pequeño taller. Pocos años más tarde, inicia una industria que, hasta entonces, sólo exploraban algunas grandes firmas. Nos referimos a la fabricación de chapas para toda clase de vehículos.

Ya en franco tren de progreso, el ciudadano Camillato agrandó su establecimiento bajo el rubro de «Camillato y Massa».

Hoy, fabrican más de 50.000 chapas de automóviles por año, aunque las solicitudes exceden esta cantidad.

– ¿Cuáles son, en su criterio, compañero Camillato, los factores del éxito?
– Creo que todo depende de la buena voluntad y de la constancia. Sin embargo no desconozco que el factor dinero desempeña un rol importantísimo. Y vea aquí nomás: si dispusiéramos de dinero, este trabajo que hacemos a mano, podría hacerse con máquina.

Efectivamente, podrían hacerlo con máquina… y no se envenenarían la sangre con la pintura. ¡Y hay quien dice que la máquina es enemiga del hombre!

(*) Libro del Cincuentenario de Sunchales (1936).

Comentarios