Gabriela Lema: «No hay una acusación de este tipo desde que se inició el período de la democracia»

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(Por: Radio Rafaela) – Esta semana se pudo conocer que la fiscal Gabriela Lema pedirá 25 años de prisión para cada uno de siete policías que son investigados como coautores de torturas cometidas en perjuicio de dos hermanos mayores de edad que estaban detenidos en una comisaría de Sunchales.

En ese marco, Radio Rafaela dialogó con la Dra. Lema que brindó precisiones de la causa. Explicó cuáles son las acusaciones y detalló los hechos según los relatos de las víctimas de las torturas.

La escena modificada
“Me dan conocimiento el 18 de octubre (de 2019) por la mañana. La noticia era que uno de los imputados estaba en el Jaime Ferré y que sería la víctima. Ingresa al nosocomio con un corte en la yugular interna y estaba en peligro su vida”, dijo.

La Dra. Lema explicó que en ese momento le informaron que “una persona había atravesado el vidrio en una comisaría. Y eso no puede suceder en realidad, no es algo que suceda habitualmente”.

Al llegar a Sunchales, se encontró con que “la escena se había limpiado y es algo anormal”. Sin embargo, aclaró que “la primera anormalidad ocurrió cuando a la madrugada le comunicaron (los hechos) al fiscal Loyola, pero de manera distinta. Lo informaron como si fuera un ‘accidente’ y ahí comenzó una parte de ocultamiento de lo que había ocurrido y tratar de tergiversar los hechos. Cuando llego, parte de la escena había sido lavada, estaba el personal policial y la ventana estaba toda quebrada con rastros de sangre”.

Las víctimas de las torturas
Se trata de dos hermanos, uno de ellos resultó herido mientras el otro se encontraba en una habitación diferente. Al mismo tiempo, otra joven sería testigo de lo ocurrido.

“A ellos los llevan por una imputación anterior, por el robo de un televisor. Los dos hermanos son ingresados a la madrugada a la comisaria. Del relato tanto de las víctimas como del testigo, y por lo que se pudo constatar de las evidencias que hubo en la causa, se encontraban maniatados, uno con precintos y otro con esposas en la parte de atrás”, precisó Lema.

La fiscal afirmó que pusieron en marcha “todo este plan en donde todos estaban conscientes y la gravedad es que justamente todo el personal policial que estaba en la comisaria en ese momento utilizó su envestidura y la comisaria para perpetrar este delito que es muy aberrante”.

El rol de los jefes
“El que estaba como jefe a cargo era Maldonado (subjefe) y participó. Yo lo imputo en una conducta activa de los hechos porque, no solo omitió evitar que se subalternos desplegaran esa conducta, sino que con manifestaciones e insultos contribuyó a enardecer y generar violencia psicológica a la víctima”, contó Lema.

Por otra parte, el jefe que no se encontraba al momento de los hechos, “fue imputado por encubrimiento. Se anoticia del hecho, llega a la comisaria, da órdenes. El hecho fue entre las 5:10 y las 6 de la mañana del viernes. Se despliega el accionar dentro de la comisaria, y él llega con posterioridad a eso. Sin embargo, la comunicación como delito realmente se produce a media mañana. A mí me lo comunican a las 11, a través de la defensora”.

Las mayores penas
La pena de 25 años “es la máxima que hay que prevé el código penal para el delito de tortura. Solicito la máxima porque primero hay una multiplicidad de autores, estaba el jefe a cargo y todo el personal que estaba en ejercicio efectivo en la comisaría participó”.

Para todos se pide 25 años menos para el jefe que se encontraba ausente. “Se le pide 6 años que también es el máximo en cuanto a encubrimiento agravado porque él da directivas para limpiar la escena. Teniendo conocimiento de cómo se habían desarrollado los hechos, no comunica los hechos de la manera que habían sucedido”.

¿Sería una de las máximas condenas en el ámbito policial?
“Sí”, afirmó la Dra. Lema. “Y tiene la particularidad que no hay una acusación de estas características desde que se inició el período de la democracia. Fue un obrar planeado, se trataba de siete policías que ejercieron esta tortura y después un encubrimiento que no solo desarrolló el jefe sino todo el personal policial también”.

Siendo 25 años la pena máxima, 8 años son el mínimo. “La víctima de tortura por lo general está en conflicto con la ley penal también, por eso es una víctima vulnerable, está a la merced del obrar policial”, sostuvo Lema.

Al mismo tiempo, refiriéndose a la reacción de la sociedad en rechazo de esta acusación, dijo: “Son víctimas vulnerables y están en conflicto con la ley penal. La víctima de un delito de tortura es alguien que está imputado en otro hecho. Por otro lado, hay evidencia clara de que los hechos se manifestaron como se imputaron y sustentan la teoría del caso de la Fiscalía”.

“Hubo un desarrollo de mecánicas de torturas con golpes, insultos, hubo una violencia sexual hacia uno de ellos, le bajaron los pantalones, amenazándolos con que les iban a introducir un palo. Son hasta de manual para lo que están establecidos como conductas de torturas. A uno de los hermanos también le aplicaron el “submarino seco” mientras el otro. Esto se llama tortura oblicua”, cerró la funcionaria judicial.