Septiembre, mes de la Educación

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Grupo de alumnos y docente de la Escuela N° 379, año 1920. Alumnos: N. Bertetlo, T. Manera, A. Scaletta, O. Girard, A. Gorosito, C. Manchini. Docente: Basilio Maria Donato (Museo y Archivo Histórico Municipal).

Se conoce a septiembre como mes de la educación. El calendario se ofrece generoso para señalar fechas que deben tenerse en cuenta. A saber:

4 de septiembre, día de la secretaria; 8 de septiembre, día Internacional de la Alfabetización; 11 de septiembre, día del Maestro; 13 de septiembre, día del Bibliotecario; 16 de septiembre, día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios; 17 de septiembre, día del Profesor y día del Psicopedagogo; 19 de septiembre, día del preceptor; 21 de septiembre, día del estudiante; 23 de septiembre, día de las Bibliotecas Públicas, 23 de septiembre, día del director de escuela.

Las fechas no son caprichosas, todas tienen un motivo. La alfabetización es una muestra de civilización, un valor que pone en igualdad de condiciones a hombres, mujeres, pobres, ricos, etc. Alfabetizarse es un derecho, reconocerlo, un deber.

El Día Internacional de la Alfabetización fue instituido por la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en 1965 en Teherán, Irán, donde se decidió que los gobiernos unifiquen esfuerzos para erradicar el analfabetismo; no obstante, en el mundo hay varios millones de personas, sobre todo mujeres, que viven analfabetas. Las causas son culturales.

El precursor de ese derecho en Argentina, fue Domingo F. Sarmiento, hombre de personalidad controvertida, pero de manera innegable, precursor de la educación: no escatimó esfuerzos para imponerla. Por eso el 11 de setiembre, el día de su fallecimiento, se lo honra.

Los jóvenes esperan con alegría el 21 de septiembre. Tal vez pocos saben que se instituyó el día del estudiante para evocar la repatriación de los restos del educador Domingo Faustino Sarmiento, fallecido en Paraguay. El prócer se encontraba en ese país por razones salud; su médico le había recomendado el clima de Asunción para ayudar a mejorar su difícil tracción respiratoria. La muerte lo sorprendió fuera de su patria.

Tal como él lo había pedido, su féretro fue envuelto por las banderas de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Chile era el país donde Sarmiento se exilió, hostigado por Juan Manuel de Rosas. Una muestra de que nuestra bendita patria nació en un campo áspero de dicotomías a todas luces, insalvable.

La otra fecha que quiero destacar, es la del día de los derechos de los Estudiantes Secundarios. Un motivo doloroso lo impone: el 16 de septiembre de 1976, en el marco de la última dictadura cívico militar, se llevó a cabo la operación conocida como “La noche de los lápices”, que implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata. Estos jóvenes habían luchado en defensa del boleto estudiantil y tenían, además, una militancia activa fuertemente comprometida con la transformación de la sociedad.

Este hecho no es consecuencia de dicotomías sino de incomprensibles dictaduras vividas durante décadas; un grupo de militares resolvía el destino de las personas en un olvidado Estado de Derecho.

Sarmiento vivió convencido de que la educación solucionaba todos los problemas. Dijo: «Todos los problemas son problemas de educación». También estaba persuadido de la importancia de la organización de un Estado donde cada habitante fuera un ciudadano con derechos civiles y políticos, sin embargo el país tuvo que soportar años de dictadura incontrolable, aún frente de los jóvenes en colegios secundarios, en una trágica noche.

Los calendarios nos marcan fechas para celebrar, rememorar, honrar, para que no haya omisiones y la memoria se mantenga activa, alerta a los sucesos que hicieron historia, porque nada daña más a los pueblos que el olvido.

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