Se cumplen 52 años del fallecimiento del Padre Marcos Tacca

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Arribado a la ciudad con el prólogo de grandes obras concretadas, el Padre Marcos Tacca dejó una huella imborrable en la ciudad por múltiples motivos. Entre éstos cabe destacar, a modo de ejemplo, la puesta en marcha del reloj de la torre de la Parroquia «San Carlos».

Además, luego de cumplir su paso por la Iglesia local, se retiró pero no obstante, regresó más adelante para seguir ofreciendo sus servicios a la comunidad, falleciendo entre los que más apreciaba. Actualmente, sus restos descansan en la propia parroquia, teniendo al lado del edificio, un Pasaje que lleva su nombre.

Así lo retratan en la publicación «125 años de la Fe en Sunchales»:
Joven de carácter enérgico y decidido, es enviado por el Obispo en 1932. Predica la palabra de Dios durante 37 años; fallece el 24 de setiembre de 1969. «Hombre de personalidad inconfundible, se dirigió a los feligreses con vehemencia y severidad», afirma nuestra historia editada con motivo del Centenario de Sunchales.

Al Padre Marcos Tacca se le reconoce fundamentalmente la creación de la Acción Católica en la década del ´30. La misma se integra con cuatro ramas: hombres adultos, mujeres adultas, hombres jóvenes y mujeres jóvenes. También los más pequeños conforman el grupo de aspirantes, algo similar a lo que hoy representa la Infancia Misionera.

Amigo de las familias rurales, alterna con ellas y sabe lograr fructíferas adhesiones para el bien económico de su iglesia.

Cuenta en tanto Analía Seguro de Mac Call: «Don Carlos Boero es un destacado poblador de Sunchales; Presidente de la Comisión de Fomento en el período 1905-1907, dueño de la Estancia Boero y también propietario del famoso molino de Sunchales, junto al ferrocarril, que da vida a esta colonia agrícola. El Padre Marcos Tacca frecuenta la casa de campo de Don Carlos y traban una honda amistad. Almuerzos o cenas; alguna partida de cartas, toda ocasión para alternar con la gente de la zona viene bien para hacer amigos y el Padre Tacca no desperdicia oportunidad para que los hacendados pongan de manifiesto su apoyo económico destinado a las obras de la parroquia. Es así como Don Carlos le ofrece la venta de aproximadamente 60 hectáreas a un precio casi simbólico, para que desde la Parroquia se organice posteriormente una importantísima rifa que como premio final tendrá nada menos que la posesión de este considerable terreno».

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