Chela de Lamberti: Donato y la riqueza de sus páginas

41
Basilio Donato.

Las fechas desde el almanaque nos demandan un alto en el camino para evocar, valorar, transmitir datos y conceptos hacia un presente donde quizás hallemos neófitos ante la rica historia que nos atañe como pueblo. Y si nos encontramos con eruditos en la materia, uniremos conceptos para nutrir el acervo cultural de la comunidad.

Sunchales se aproxima a la celebración de su cumpleaños y los 135 calendarios configuran el hito para practicar un alto en el hacer cotidiano, donde la memoria agradecida y deseosa de difundir reviva aconteceres de nuestra historia. Rica historia que llegó de la mano de un maestro de escuela primaria, un docente que ascendió en su carrera y finalizó jubilado en la ciudad de Santa Fe.

Esa ubicación le permitió cumplir con su propósito largamente acariciado. “Todos los pueblos tienen su historia, solo hace falta que alguien la escriba”, expresó. Fiel a esta consigna, asumió la encomiable tarea de recopilar todos los datos sobre su pueblo natal, concurriendo al Archivo Histórico de la Provincia para copiar de puño y letra los documentos y testimonios cronológicos inherentes a los acontecimientos más relevantes. En el Museo de nuestra ciudad podemos hallar sus prolijos borradores, detallados y con datos fidedignos. Su esmerada escritura y las hojas que llevan el contacto de las manos nos traen su cercanía a través del tiempo.

Nacido en 1895, este hijo de inmigrantes italianos provenientes de la provincia de Udine, estudió en el Colegio San José de los Padres Salesianos en Rosario, pero también en Esperanza para obtener el título de maestro. Se casó con María Nilson; fue Preceptor y luego Director en la Escuela Ameghino; después en San Cristóbal y en Firmat, hasta alcanzar en 1931 el cargo de Supervisor por orden de mérito. ¿Qué lleva al ser humano a convertirse en inspirado vocero de una época; en custodio del acontecer pueblerino del lugar que lo viera nacer, en portavoz de una epopeya de pueblos originarios, soldados e inmigrantes que con tesón y porfía levantaron los primeros muros, echaron las semillas inaugurales y levantaron luego los frutos de las cosechas?

Indudablemente, lo anidaba el compromiso como educador para diseminar conocimientos básicos y notables, ilustrando así a la generación de esa época y a los que vendrían en busca de los saberes que echarían luces sobre lo acaecido en este sitio de la llanura. Pero a ese compromiso añadió, sin lugar a dudas, el amor por su pueblo. Las páginas inaugurales se refirieron al Fuerte de los Sunchales y en el Álbum del Cincuentenario, publicado en 1936 por el periódico socialista “La Lucha”, volcó todo lo investigado hasta ese momento.

Luego, silencio. La búsqueda de documentos continuaba pero la edición de un texto definitivo se volvía tarea engorrosa para un docente jubilado por el alto costo de la impresión. ¿Cuánto debió esperar? Nada menos que 38 años, porque fue en 1974 cuando la Municipalidad de Sunchales asumió el compromiso de editarlo, considerando lo valioso que era el contenido del libro. La ciudad tendría, finalmente, su historia. Una historia original, única, nutrida y diferente de muchos otros pueblos. Cardinal y notable.

Basilio Donato falleció un año después, cumplido su sueño luego de tan larga espera. En su libro “Noticias del Fuerte de los Sunchales y sus tres Colonizaciones” no usa el término “fundaciones”. Nuestro Museo lleva su nombre, también una calle y un aula de la Escuela N° 1212. Merecido homenaje a un auténtico historiador que nos legara la riqueza de páginas escritas trasladándonos a aquel tiempo virginal de nuestra llanura para permitirnos beber el elixir de esa lectura que hoy nos ilustra y emociona.

Comentarios