A 130 años del fallecimiento de Carlos Steigleder

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Si bien su función fue la de llevar adelante la agrimensura de la colonia, terminó transformándose en figura central para el posterior desarrollo sunchalense. Se afincó en la ciudad, integró diversas instituciones y contribuyó de manera fundamental en el progreso de la incipiente población. El correr del tiempo fue distorsionando su rol, haciendo que durante muchos años se lo identificara como Fundador.

Hoy, a 130 años de su fallecimiento, es más que justificada su evocación a través de los textos de Basilio María Donato en su libro «Noticias del Fuerte de Los Sunchales y sus tres Colonizaciones»:

Curiosidad Natural
Cuando los primeros colonos llegaron a las tierras de Los Sunchales, ubicándose en las suertes de las chacras en 1886, recientemente mensuradas por el agrimensor Don Carlos Steigleder y algunos artesanos y comerciantes, se establecieron en los lotes de la nueva traza del pueblo, supieron de unas ruinas existentes al oeste de le Estación del ferrocarril, a media legua escasa, y con total natural curiosidad, quisieron ante todo, contemplar aquellas ruinas, los muros derruidos de un mangrullo, las paredes caídas de casas que habitaron otras gentes que al parecer, tuvieron algún esplendor, como también pruebas de miseria y luchas, y, entonces surgió el interés por saber que había acontecido allí; qué razones motivó la despoblación del lugar, el abandono de dos cañones que se herrumbraban en el suelo húmedo; si en verdad fue la consecuencia de la devastación de un malón de indios, o sus habitantes decepcionados por la ingratitud de la tierra, buscaron otros horizontes en la vasta pampa santafesina, más promisores para el trabajo.

Quién les contó lo que fue y sucedió en dicho lugar, a los inmigrantes, en su mayoría italianos, fue Don Carlos Steigleder, en un documento escrito, que dejó en su archivo particular, cuyo contenido va inserto a continuación.

«En el terreno que se llama El Fortín a 2 km. al oeste del pueblo, hace más o menos 130 años (lo escribió en 1889) había un pueblo más grande como el de hoy que fue fundado por los padres Jesuitas, domiciliados en aquella época en Santa Fe. Los habitantes de este pueblo, en su mayoría indios del norte, tenían escuelas e iglesias; de las ruinas de éstas, existían todavía un marco de la entrada principal de tres metros y medio de altura. Se han hecho trabajos para conservar estos antiguos que se ven hoy en día y limpiando el suelo de pasto, se encuentran fundamentos de casas que formaban calles enteras. En tiempos arriba mencionados, tal vez en el reinado del Virrey Marqués de Loreto (?) todos los alcaldes del país recibieron del gobierno un escrito lacrado, con indicación en el sobre de abrirlos en un cierto día y horas. En este documento estaba decretado, el mismo día, la expulsión de todos los Padres Jesuitas del país y esta orden se ha cumplido estrictamente. Perdida su población y sus pastores, los indios se retiraron hacia el norte, siguiendo sus costumbres salvajes de antes. De vez en cuando hacían excursiones al sur para robar. Más tarde el gobierno se vio obligado a erigir fortines en el norte, para dominar a los indios y uno de esos fortines fue el Fortín de Los Sunchales, en el mismo lugar del antiguo pueblo. La guarnición se componía de un comandante y unos 50 soldados de la ciudad de Santa Fe, que se mudaban cada tres meses. El viejito Funes, vecino de Sunchales, participante de la guarnición como soldado, cuenta que los indios venían de 50 a 100 y eran armados solamente de lanzas, arcos y flechas; armas de fuego no tenían. En los combates, no había perdón. El Fortín disponía de piezas de artillería, que se encuentra ahora, como una antigüedad en la plaza de Sunchales; de estos cañones, los indios tenían mucho respeto y viéndolos se fugaban. Servían para avisar a los Fortines de los Morteros al oeste y al este, al de Corrales. Cuando llegó la línea del ferrocarril hasta Sunchales quedaron los indios más al norte y sólo de vez en cuando le robaban los caballos al agrimensor (Cayetano Livi) que hizo la subdivisión de la colonia y del pueblo, pero como estaban armados los peones, perseguían a los ladrones, recuperando todos los animales. Desde este tiempo 1885-1886 no se han visto más indios en la región de Sunchales. Carlos Steigleder».

Don Carlos Steigleder
Don Carlos, fue el primer presidente de la Comisión de Fomento y su administración fue de progreso; no creándose casi impuestos en su época, pues muchos servicios estaban a cargo de la administración de la colonia.

Trató de conservar las ruinas del pueblo viejo. Nunca vendió esas cuatro suertes de chacra, reservándolas para el recuerdo, de las muchas luchas habidas allí, de sinsabores y penurias de triunfos y derrotas, en homenaje a muchos muertos enterrados, Su hermano Christian liquidó dicho cuadrado; fue limpiado de escombros, por Don Carlos Hunzicker; tapó el lago artificial que construyera Don Carlos de la Mot, aró y sembró. El progreso, destrozó una historia, dolorosamente necesaria (…)

Dejó de existir, Don Carlos, meritorio colonizador, en Sunchales, en el año 1891. Sus restos están sepultados en el cementerio local.

Así luce hoy en día la tumba en donde descansan los restos de don Carlos Steigleder.