Chela de Lamberti: El libro de Owen Crippa (primera parte)

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La prensa actual nos muestra a Tom Cruise interpretando hazañas mientras vuela en arriesgadas situaciones; la película gana carteleras y espectadores a granel. Escenas que surgen de un argumento ficticio y atrapan al público generando admiración, emociones y aplausos. La imaginación de un escritor puede crear escenas que despiertan suspenso, movilizan el ánimo y producen fascinación. Es solo fantasía destinada al público consumidor de literatura o de la pantalla cinematográfica.

Pero sabemos también que existen argumentos reales escritos por la vida misma con sus acontecimientos de peligro, de realidad consumada, de riesgos acentuados que demandan valor y el cumplimiento de auténticas hazañas para situaciones de profundo conflicto. Una guerra es escenario maligno donde se desarrollan estas situaciones extremas de sacrificio y de vida o muerte.

Para afrontar esta realidad no se necesitan actores. Intervienen de verdad los hombres, soldados, sus superiores, hombres capacitados para el combate cuando la patria está bajo amenaza. Son padres, esposos, hermanos, hijos, una relación íntima de sangre con los demás habitantes de un país. Sus actuaciones son reales, las escenas son auténticas y quizás no existen cámaras para filmar y divulgar.

Los argentinos hemos padecido el conflicto de 1982 con Inglaterra por las islas Malvinas. Aquí, sobre el territorio, quedaron los civiles, pasmados, impacientes, sin experiencias de haber soportado guerra alguna, con desazones, en distintas escalas de padecimientos. Hoy la historia atraviesa los almanaques y nos trae evidencias para cuantificar lo sucedido. Cada año en una determinada fecha surge el aniversario, la conmemoración, el homenaje a quienes no regresaron y se reiteran en forma acentuada los hechos cuando el calendario muestra determinadas décadas. Quienes han sido actores de la realidad, no de la pantalla cinematográfica, están y nos dejan testimonios para comprender y cuantificar el valor de nuestros héroes. Porque eso han sido; héroes, protagonistas de una gesta única; hombres valerosos que abren su memoria para dejarnos las vivencias exactas y para encender en nuestros corazones la llama de la admiración.

Cuando en una comunidad existen prototipos de tal proeza, la valoración y el orgullo se vuelven colectivos. Si alguien de ellos decide ofrecernos la constancia escrita del acontecer en las islas y sobre el océano helado tendremos en páginas de gloria el diario acontecer de aquella gesta. Así lo decidió Owen Guillermo Crippa en Sunchales, a los cuarenta años del conflicto en el Atlántico Sur. Su currículo es fecundo y meritorio, desde aquella Escuela Naval Militar de donde egresó en 1972 y dos años después lo haría de la Escuela de Aviación Naval (donde sería instructor, profesor y jefe de estudios). El Centro de Instrucción y Adiestramiento, La Escuela de Oficiales de la Armada, etc. En 1983 solicitó su retiro voluntario, siendo Jefe de Estudio del Centro de Instrucción y Adiestramiento de la Fuerza Naval N° 2.

Pero el espíritu inquieto, las destrezas acumuladas, la experiencia como caudal inagotable, todo lo llevó a una nueva etapa relacionada con los vuelos (instructor, fumigador, taxi aéreo) y además, empresario para afrontar el futuro que se asomaba. Indudablemente, el tema Malvinas lo llevaría a involucrarse en forma indeclinable con su apoyo a los veteranos y como participante de la Comisión de Ex Combatientes en la provincia de Santa Fe. Disertaciones y debates llevan implícito su aliento a la juventud para recuperar lo que nos pertenece en aquel ámbito austral. El ejemplo de una actitud participativa es atributo y gran influencia para echar semillas fértiles en los surcos del futuro.

El reservorio de las vivencias es un tesoro infinito; los recuerdos se hallan intactos. El corazón continúa inundado de patriotismo y las fotografías se convierten en imágenes que cobran voz impulsando los latidos genuinos. La emoción no declina y es sustento de la memoria. ¿Qué mejor que las páginas escritas? Testimonios para trascender la temporalidad. La amarillez podrá cubrirlas en siglos venideros; será el polvo dorado de los años. Más de 300 páginas para depositar los hechos fidedignos, desde la voz del relator, como si de cada hoja brotara el rugir de los motores, el oleaje del océano, el coraje uniformado, la ausencia de vacilaciones, la añoranza por los seres queridos que quedaron allá en el continente…

Nada mejor que un libro. Y en su tapa aflora y luce el nombre de OWEN CRIPPA, acompañado por un lema propio: “CON LA PATRIA EN EL ALMA”.

(Continuará…)