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Día de la prevención del abuso infantil

Foto: www.danspapers.com

El 19 de noviembre es el Dia Internacional de Lucha contra el Abuso Sexual en las Infancias y Adolescencias.

¿Tantos casos de niños y adolescentes víctimas de abuso sexual en estos tiempos? ¿Cómo puede suceder con tanta asiduidad? Esto no ocurría antes. Se oye en rueda de amigos, de personas asombradas por tan nefastas noticias donde se ven involucradas jóvenes de cualquier sexo. Creer que esto es novedad es un error. Siempre, desde que el mundo es mundo, han ocurrido perversiones hacia los más débiles. La diferencia es que era un tema tabú, para ocultar, para no develar. Pasaban a ser secretos de familia. Y en ese silencio las víctimas, generalmente niñas, debían someterse a las más crueles vejaciones, además de recibir reproches y acusaciones porque las consideraban provocadoras.

El mundo ha cambiado y hoy todo se desoculta, pero, no alcanzaría si no existieran leyes y adultos comprometidos quienes ponen límites a los abusadores existentes sin excepción en todas las clases sociales.

La Convención de los Derechos del Niño de 1989 y la Ley 26061 de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, expresan con claridad la responsabilidad de los Estados en la adopción de medidas de protección contra todas las formas de violencia, así como la persecución del delito y el castigo a los victimarios.

Durante siglos los niños sufrieron abusos desde diversos lugares: por ser considerados adultos en miniatura, seres sin razón, seres que estaban pasando por un período inútil de vida, etc. Las mujeres, más que los hombres, por ser vistas como futuras fregonas, objeto sexuales o madres de extensas proles.

Cuando nos enteramos de que un sujeto ha sido detenido por abuso de menores, lejos, debemos pensar que un niño o una niña se ha atrevido a hablar. Se ha puesto en marcha la cadena de voces: los niños, cualquiera sea su sexo, violentados, cuentan a un adulto de confianza y éste sea docente, familiar o vecino, se compromete y denuncia. Las leyes dan y exigen protección.

Los niños están alertados. Los padres y madres hablan del tema, advierten acerca de actitudes de las que deben desconfiar, no obstante, no todos los hogares están fortalecidos con esos saberes y los pequeños quedan desprotegidos, en manos de malsanos. Por eso, las escuelas cubren esas desprotecciones y en consonancia con las legislaciones, educan desde la Educación sexual integral (ESI). Los docentes, una vez más, apuestan al desafío de poner el oído y ayudar al niño o niña a revelar el abuso. No es una situación feliz para quien le toca, no obstante, por delante se encuentra el derecho que impone la ley 26061 en su Art. 2: “Las niñas, niños o adolescentes tienen derecho a ser oídos y atendidos cualquiera sea la forma en que se manifiesten, en todos los ámbitos”

Estas frases invaden de serenidad a las mujeres y también varones, que han sumado décadas sin que una palabra sobre este tema haya sido expresada, aún cuando sucedieran hechos aberrantes, sucesos ocultados que, en instancias de exposición ponían a la persona damnificada en el lugar de incitadora.

Caminamos hacia un mundo mejor, donde los niños y los jóvenes puedan transitar sus infancias y adolescencias con felicidad. De lograrlo en plenitud, nos aseguraríamos un futuro más amable, más amoroso y menos desigual.

Griselda Bonafede

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