La formación continua, la salida laboral y la mejora de quienes asisten, fueron objetivos perseguidos por el Centro Educativo Tecnológico desde su inicio, en calle Juan B. Justo, donde en unas pocas aulas comenzaron a desandar los caminos que luego los depositarían en un espacio propio.
Sin lugar a dudas, rápidamente, este espacio demostró ser sumamente necesario no solo para sunchalenses sino para toda la región que se vio atraída por las alternativas ofrecidas en donde los convenios con diferentes casas de estudios lograban impactos positivos en el alumnado y en las carreras y tecnicaturas ofrecidas.
Así las cosas, más allá de haberse consolidado y logrado este objetivo inicial, el emprendimiento fue más allá ya que, si bien la parte de fábrica inicialmente proyectada aún no es realidad, sí se concretó un magnífico Auditorio, numerosas salas y el complemento de otros servicios que fueron sumándose con el paso del tiempo.


