Lo llamarán fundador – 07: Y mejor aún, un Fuerte

La Compañía de Blandengues de la Frontera de Santa Fe fue una unidad militar creada en Santa Fe durante el período de dominio colonial de España en el Río de la Plata para defender la ciudad del ataque de los indígenas del Chaco. El 11 de abril de 1796 el nuevo teniente de gobernador de Santa Fe, Prudencio María Gastañaduy, creó el fuerte de Sunchales, contando con 4 cañones y 80 blandengues, entre los que se contaban dos sargentos y tres cabos (Imagen IA).

No sé si ustedes saben que también hubo avanzadas y fortines. En las fronteras, con cinco o diez soldados, se formaba una avanzada. Había blandengues, guardias de cantones o guardias nacionales. Eso, según las épocas. Tenían fusiles a chispas, pistolas Montecristo, Lanzas y sables. Los caballos, como ustedes pensarán, fueron indispensables.

¿Dónde vivían? Pues en un rancho grande transformado en fortaleza. ¡Y las troneras! Aparecían entre sus paredes, así como en las empalizadas dejaban espacios para apuntar el fusil contra los salvajes. La casa podía estar rodeada por un zanjón, a veces, que se llenaba con las lluvias. ¡No querían que escalaran los nativos por la noche, sigilosos y agazapados! Porque seguramente harían huir los caballos hacia campo abierto. Y luego… ¡ellos eran tan hábiles para montarlos en pelo! Si los soldados quedaban de a pie, poco podían hacer. Por eso desaparecían las avanzadas o se iban mudando.

¡Un fortín ya era otra cosa! Un mirador, 25 soldados para cuidad caminos y estanzuelas. Así fue el comienzo de La Virreyna, para vigilar el paso a Santiago del Estero. Y mejor aún, un Fuerte. Mayo estabilidad, construcción fija y de buen material, varios ranchos, casas para los pobladores, casa de armas para el comandante, una capilla u oratorio. Mangrullo, batería de cañones para alertar a las estancias, para desarmar la “maloca” si llegaba. En 1790, el Cabildo de Santa Fe “considera conveniente erigir un Fuerte en el Paraje denominado Sunchales”. Luego se construye “para resguardar fronteras y por el tránsito comercial”.

– Una dotación de 60 blandengues daba seguridad, más todavía si estaban pertrechados con fusiles, pólvora, plomo, lanzas y varias montas.

– ¡Hasta 4 caballos por soldado!- Había artesanos para todas las necesidades, provisiones y relevo para las carretas y diligencias que por esa ruta pasaban. Montas para los chasques o mensajeros, comercios de víveres, géneros, herramientas, carpintería…

– ¡Nada para envidiar a los pueblos que se iban fundando!- Así era nuestro Fuerte en 1793. En 1790 había 500 habitantes y 1113, cinco años después. Diría Cervera que en 1796 se enviaron refuerzos y había 24 casas. Un crecimiento envidiable. Perdonen, pero necesito de los números para contarles, así ustedes conocen la importancia del lugar y de su crecimiento.


Capítulo del libro de Chela Lamberti «Lo llamarán Fundador».

Declarado de Interés Cultural por parte del Concejo Deliberante en el año 2011.

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