Argentino B: Perdió la memoria

Los dirigidos por Kudelka cayeron en condición de local. (Diego Rosso - Archivo)Libertad venía de ganar el miércoles por la noche ante Atlético Uruguay, mientras que Patronato había caído en los cuatro partidos disputados. La previa señalaba que había chances más que importantes de festejar, sin embargo así como la tarde, el partido sería totalmente gris.

Patronato tenía la premisa bastante clara de no complicarse, pelota que quedaba «boyando», pelota que reventaba sin disimulo. No obstante, esto no quería decir que jugara retrasado en el fondo sino que mantenía una razonable posición de lucha en el mediocampo. Tanto que en uno de los adelantamientos, Baigorria achicó y se llevó puesto a Barrionuevo. Transcurrían los primeros 19´ y Patronato tenía en el penal la primera posibilidad, que Edgardo Brites se encargó de cambiar por gol.

Pero eso no sería todo porque 10 minutos después, el propio Brites marcó el dos a cero, aprovechando un descuido de prácticamente todo el equipo aurinegro.

Si los presentes pensaron que la tarde era mala, no sabían que aún había más ya que a los 45´ y cuando todos estaban ya pensando en el descanso, y teniendo un tiro libre peligroso a favor de los locales, el árbitro le sacó la tarjeta roja a Delfino. La decisión del juez no fue muy discutida, más aún cuando se debió atender a Walter Andrade por haber recibido un duro golpe que prácticamente lo deja al margen del partido.

En el complemento parecía que era otro Libertad, con más actitud, con más juego pero claro, con más complicaciones porque si algo estaba claro era que nunca la tendría fácil. Así quedó demostrado con el tercer tanto de la visita. La conversión de Carlos Rodríguez pareció sentenciar todo pero seis minutos después llegaría el descuento de Cristian Girard que por el momento no alcanzaba pero más adelante cobraría relevancia.

Luciano D´Antoni, tiro libre mediante, fue el encargado de abrir la esperanza nuevamente para el local, al poner el descuento 2-3 y a los 26´ dejar abierto el final ya que restaba aún la mitad del tiempo por jugar.

Claro que esto le dio mucha emotividad ya que los locales iban e iban, a veces atropellando, a veces abriendo la cancha y jugando por el piso, generando ciertas situaciones confusas en las cuales se pudo haber cobrado penal. Sin embargo, tanto adelantarse también los debilitaba en el fondo, haciendo que cada contra visitante fuese peligrosa.

A diez del final, José Ancaten protestó y se ganó la amarilla; siguió caminando al lado del juez y protestando y se ganó la segunda amarilla, nivelando así las formaciones. Esto sirvió para incrementar el buen momento de los locales que tenían a D´Antoni y Fragata más activos. Lamentablemente eso fue lo último importante que tuvo el cotejo que terminó en derrota para los locales.

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