Boxeo profesional: La decepción de Gorosito

El viaje de Jacinto Gorosito a Viedma, Río Negro fue en vano, ya que no pudo combatir, debido a que su rival fue inhabilitado para pelear, aduciendo un inconveniente en su visión. Una situación muy poco clara.

Hasta el sábado a la hora 13 todo estaba bien, ya que en el pesaje del viernes, tanto Gorosito (60,300 kg), como su rival Luciano Rolando (59,400 kg), habían pasado la balanza sin inconvenientes, ante la aprobación del representante de la FAB.

Pero al comenzar la tarde del sábado y a pocas horas de la pelea que ambos púgiles debían llevar a cabo en el club San Martín de Viedma, el organizador Bruno Godoy le comunica la mala noticia al entrenador y boxeador de nuestra ciudad: «muchachos, se cayó la pelea».

Si bien evaluar la situación a 1600 km de distancia no es fácil, hay cosas que a este periodista no le quedan claro, ya que el problema visual de Rolando no apareció el día sábado, entonces la pregunta es… ¿Quién autorizo a Rolando a subir a la balanza, si en ese momento debe estar apto en todo sentido del concepto, ya que eso es lo que lo avala para tener su licencia profesional…?

En su llegada a Sunchales, la decepción de Miguel Blanco y Jacinto Gorosito no tiene límites, ya que el entrenador expresó toda su impotencia y amargura.

“Mirá, estamos destruidos, no encontramos explicación, “el Gora” está muy golpeado, fue realmente muy raro todo lo que pasó, pero de algo estoy seguro, “en ningún momento vi la licencia del rival de Jacinto”, ni siquiera en el momento previo al pesaje”…”estoy casi convencido que no la tenía, y que además, por los menos hasta el sábado… nunca la tuvo”.

“Desde lo organizativo, no tenemos nada para reclamar en cuanto a lo que a nosotros se trata, ya que nos pagaron los viáticos, la estadía y además le dieron (muy pocos), unos pesos a Jacinto…”

“Pero… ¿Sabés una cosa… no hay plata que pague nuestra amargura, nuestro dolor, nuestra impotencia por saber que Jacinto se quedó con las ilusiones en el bolsillo a muchos kilómetros de nuestra ciudad”.

“No quiero dejar de agradecer a toda la gente que nos ayudó para viajar y siempre estuvo pendiente de nosotros y nos expresó de distintas maneras su apoyo, para todos ellos mil gracias y… perdón”.

Miguel, tragó hondo y se le humedecieron sus ojos, era la imagen del tipo que sentía mucha bronca y deseos de pronta revancha.

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