En San Nicolás, Unión tuvo minutos de alto vuelo para adelantarse a La Emilia. A los ´21 Maximiliano Sola y a los ´28 José Ibarra de penal marcaron para el 2-0. En el complemento, el local descontó con un tanto de Callegari pero no pudo hacer nada ante un Bicho Verde que terminó festejando.
Un triunfo que no se cuestiona, que necesitaba y que a Unión le viene bien, ya que en los últimos partidos no podía funcionar como su técnico pretendía y por ende le costaba mucho poder ganar, algo que logró en la noche del sábado, merced al común denominador que lo caracteriza, que es la generosidad al servicio del funcionamiento colectivo.
El local, que venía de empatar fuera de casa con Belgrano de Paraná 1 a 1, y de eliminar por Copa Argentina a Sportivo Las Parejas, tomó el protagonismo en el inicio y haciéndose fuerte en lo recuperativo, tuvo mayor posesión de pelota y tras una sucesión de tiros desde la esquina, jugó sin demasiada profundidad, dentro del área de Patricio Ocampo.
Pero apenas pasado el primer cuarto de hora, el equipo de Tosetto atacando por el sector derecho ofensivo, exigió al arquero Carnival, sobrepasando la línea defensiva de Merello y más allá de la reacción del propio arquero, tras un rebote, Maximiliano Sola pone el partido 1 a 0.
El dueño de casa se sintió tocado, adelantó sus líneas, intentó con Callegaris desequilibrar por derecha, pero el 27’, Unión, fiel a su estilo contragolpeador, habilitó a Soldano quien fue derribado dentro del área por el numero uno de La Emilia, jugada que debió haber sido sancionada con penal y expulsión del arquero, el árbitro marcó la pena máxima y José Ibarra con remate potente y cruzado la transformó en gol.
La diferencia de dos goles, le dio la chance a Unión de jugar con mayor soltura, fue ese el momento donde crecieron las figuras de los más jóvenes, bien apuntalados por los hombres de mayor experiencia. Fue el tiempo para que Merelle, quien había reemplazado a Charra, marque presencia en su propia área, el tiempo de Oscar Tarasco, para formar una prolija dupla recuperativa con Autino, y por sobre todas las cosas el tiempo de Franco Soldano, abanderado del sacrificio, presionando permanentemente la salida rival.
Con ese equilibrio en el funcionamiento como equipo, el conjunto de nuestra tenía todo controlado, hasta que perdió la pelota en el medio, Echaniz, el técnico local acertó con las variantes y, La Emilia llegó al descuento en 20’ del complemento con un remate de media distancia de Callegaris.
Después todo volvió a la normalidad y realidad futbolística desde el juego en si, por que Unión se ordenó nuevamente, exigió por los laterales, especialmente por derecha con las corridas de Escott, pudo aumentar sobre el final, cuando Carnival le gana en un mano a mano a Daniel Díaz, quien apareció solo por izquierda.
Triunfo festejado a rabiar, por que el propio Unión, era sabedor de que las cosas no le venían saliendo bien, triunfo festejado por que Unión pudo recuperar el orden defensivo, incluyendo el buen trabajo del propio Patricio Ocampo, adjuntado a la presencia de los hombres de mayor trayectoria, triunfo festejado por que, por sobre todas las cosas, Unión volvió a ser Unión, un equipo sin grandes figuras, pero que va a luchar por lo menos eso aconteció el sábado, “hasta la última gota de sangre”, intentando ser protagonista en este duro y difícil torneo, donde en ningún momento se habla de ascensos ni mucho menos, solo se habla de trabajo y de la obligación del cuerpo técnico de adjuntar y de equilibrar al equipo en base a experiencia y juventud, algo que ocurrió en este partido, algo que forma parte del objetivo y… está bárbaro.

