Para saldar, aunque más no sea parcialmente su deuda futbolística con su gente, debió acudir a los ahorros que desde hace tiempo tenía en el banco y que equivocadamente poco había utilizado con anterioridad.
Lo cierto es que en una fecha clave para sus aspiraciones futuras, en la fría noche del jueves, el equipo de Tosetto, parcialmente remodelado en cuanto a los nombres y apellidos, logró ganarle con suma autoridad 2 a 0 a La Emilia de San Nicolás, para así prolongar distancias con la zona del descenso y acortar las mismas sobre los 4 mejores en la tabla valorativa.
Los que vinieron desde el banco, aprobaron con creces el examen y los que tuvieron continuidad, mostraron mayor convicción para entender las necesidades del técnico, logrando así un funcionamiento generalizado que le dio la chance de ganar un partido exigente, ante un rival que venía peleando por salir de las últimas posiciones.
El gol tempranero de Jurado, en apenas 5’, en sociedad ofensiva con Daniel Díaz, le dio la posibilidad a Unión de manejar el partido con mayor tranquilidad y claridad a tal punto que, de no ser por la muy buena actuación del arquero Beovides, la diferencia pudo haber sido mayor en la primera parte del juego.
Por ese entonces, Unión, tenía practicidad en el manejo de la pelota, que lograba administrar posterior a un trabajo recuperativo y solidario por parte de sus volantes y la solidaridad de sus delanteros, tanto sea Jamud o Soldano, para así estar posesionado casi en foma permanente en terreno contrario.
No fue mucho lo que pudo hacer La Emilia que se veía superado por su rival, pero cuando logró pasar la mitad de la cancha, siempre encontró a una defensa bien escalonada, atenta y ordenada, apuntalada por un arquero que siempre respondió de muy buena manera.
En el segundo tiempo, Unión, como para no tener sorpresas tomó nuevamente la iniciativa, donde con la salida de Soldano, Tosetto hizo un movimiento posicional, para que Rojo ingresado, juegue como volante por derecha y Escott, se adelante algo más en el terreno y “por afuera”, sea compadre ofensivo de Jamud.
En un cuarto de hora, Rojo exige por derecha, mete la pelota al borde del área chica y Jamud, de espaldas al arco de Beovides, aumenta a dos la diferencia, como para comenzar a asegurar un resultado que no tendría modificaciones.
Los 30’ finales mostraron sobre el terreno la expresión futbolística casi desesperada de La Emilia que se repetía en pelotazos frontales con muy poca claridad, cada vez más lejos del arco de Alderete y con pocas chances de gol, como para achicar diferencias en el resultado.
El cata Daniel Díaz, corrió una y diez veces más, por el carril izquierdo metiéndose en diagonal, exigiendo permanentemente a la defensa rival, convirtiéndose así en el abanderado de “ese puñado de pibes” que vino desde el banco y apuntalados por los más experimentados dejaron demostrado que están para jugar en cualquier momento independientemente de las circunstancias y las exigencias deportivas.
Los más pesimistas hoy dirán: «si, pero el rival era La Emilia» y está bien ese análisis, pero… ¿sabe una cosa?, este era el partido que Unión debía ganar y… ganó, para que después del pitazo final el festejo sea mesurado, pero con “aire renovado”, para el cuerpo técnico, para los jugadores, para los hinchas que se apretaron detrás del arco norte y en especial para los dirigentes que están… los que se quedaron, a pesar de todo.

