Derecho a soñar

Benítez anota en la pintura ante la mirada de Osella y Prego. (Diego Rosso)El mensaje que mandó anoche Libertad, televisado a todo el país, fue claro y contundente: somos un gran conjunto, tenemos individualidades que superan las de los demás equipos y mucha ansia de gloria. Este aurinegro del “Tola” Cadillac, se enchufa y va arrasando con sus rivales, especialmente en El Hogar.

El juego fue casi perfecto, sin las lagunas que tanto complicaron tiempo atrás. De arranque, los Tigres se fueron 26-18, diferencia que nunca pudo achicar la visita que en el entretiempo perdía 55-42. Pero lo mejor estaba por venir, con bombazos desde todos los ángulos y jugadores que van afianzándose cada vez más y soltándose y contagiando a la gente.

Así, cualquier atisbo de reacción de los “Griegos” quedó derrumbado cuando lejos de aproximarse, veían, impotentes, cómo los locales se escapaban cerrando el tercer chico con un contundente 81-61. Todo funcionaba de la mejor manera: el ataque y la defensa.

El final fue a puro lujo, con grandes jugadas, tranquilidad y manejo de los tiempos. Cadillac le dio minutos a los juveniles que supieron aprovechar para codearse con rivales de gran jerarquía, a quienes superaron con amplitud. La brecha siguió estirándose para terminar con un histórico 104-74 que pudo haber sido aún más amplio si se mantenían en cancha los habituales titulares, quienes hacían lo que querían con una endeble defensa cordobesa.

El primero ya está adentro, Sebastián Ginóbili con 28 puntos y 10 asistencias fue una de las figuras, porque estuvo acompañado por Ryan Carroll y sus 24 unidades. El resto del equipo cumplió de muy buena manera lo pedido por el técnico y se reflejó en la supremacía sobre un elenco de renombre. La serie está 1-0 y mañana continúa, otra vez en El Hogar, tratando de quedar match point para cuando deban ir a Córdoba y dar allá el zarpazo que los depositaría donde deben estar: en la final, porque si un equipo juega como lo hizo Libertad, no se merece menos.

Un espectáculo de Libertad
Así lo reflejaron desde la página de la Asociación de Clubes:

Dicen que empezar una serie ganando vale doble. Lo que nunca se sabe es cuánto se paga festejar por tanta amplitud (104 a 74) como lo hizo Libertad ante Atenas en el arranque de la Semifinal. Habrá que ver qué depara el futuro pero el primer paso de los Tigres fue un espectáculo. El martes, nuevamente en el “Hogar de los Tigres”, se jugará el segundo punto.

Claro que con la inspiración de Sebastián Ginóbili (28 puntos y 10 asistencias) y Ryan Carroll (24 tantos) todo se le hace más sencillo a Libertad. Entre ambos destruyeron a un Atenas al que no le salió nada. También el resto del equipo aportó para no tener mayores inconvenientes y definir el duelo en el primer tiempo (55 a 42).

El segundo tiempo estuvo de más: mostró la categoría de Sepo, cada vez más determinante, y la inspiración de Carroll, que se agranda contra Atenas. El final fue a pura fiesta y un Ginóbili agradeciéndole a Gonzalo García, ex DT de Libertad: “esto es para él que me ayudó a mejorar como jugador y es parte de este equipo”.

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