Los Tigres no tuvieron un buen inicio de partido en el sur, y caían ante Estudiantes de Bahía blanca hasta el tercer cuarto por casi una decena de puntos. Sin embargo, en el cierre apretaron el acelerador, hicieron un parcial de 30-15 y se quedaron con el juego por 78-85. De esta forma, siguen arriba en soledad, encabezando la tabla de posiciones de la Liga Nacional A.
Robert Battle con 24 puntos, Moldú con 20 (4/7 en triples) y Ginóbili con 15 y 8 asistencias, comandaron el ataque visitante. En los de Richotti (quien debutó como técnico) se destacó Pedro Franco con 21 unidades.
(Por: Luciano Mutti – Para: La nueva provincia) – Mezcla de resignación y bronca, pero también de esperanza y de compromiso. Con esas sensaciones se retiró anoche la mucha gente que volvió a apoyar al equipo en el Casanova y que estuvo cerca de irse feliz.
Es que todo lo bueno que Estudiantes hizo durante los treinta minutos iniciales, vio cómo se le esfumó en los diez finales. No logró sostener su intensidad y volvió a mancarse en la recta final. Libertad -por algo es el actual vanguardista- mostró todo su repertorio en el momento justo, en el cuarto final.
El amplio abanico de variantes del aurinegro contuvo a distintos protagonistas y en diferentes momentos. Primero, «encontró» a Robert Battle para herir en la pintura y surgieron Moldú, Benítez o Ceruti. Así, Libertad cocinó el triunfo por 85 a 78, algo que no le resultó nada fácil. Fue por la decimoquinta fecha de la segunda fase de la Liga Nacional.
El albo entró con 8 de luz (63-55) al último lapso, pero Libertad limó la diferencia muy rápido (63-65) vía Battle. Hasta pasó al frente con un triple de Moldú en 3m35s: parcial de 14-4 y arriba la visita 69-67.
El albo se desdibujaba lentamente y Pedro Franco forzaba acciones individuales inútilmente, para que la visita escapara 75-71. Un par de corajeadas de Levy le dieron vida al local (75-75), aunque Estudiantes se las vio «negras» cuando Battle atacó: 81-75.
El amor propio estudiantil no le permitió bajar los brazos, por lo que con un triple de Gil (81-78) a 59s7/10 lo ilusionó. Battle hizo 1-2 en libres (82-78) y, en una jugada calcada, Gil volvió a liberarse para ejecutar otro triple de frente al cesto, aunque corriendo distinta suerte. Era partido.
¿En la previa era una misión imposible? Podría responderse afirmativamente, aunque el desarrollo del juego mostró otras cosas. El albo cambió la cara, tuvo actitud, intensidad y mostró más confianza en varios jugadores. Claro, también es cierto que las fechas pasan y que el margen de error se achica. No puede equivocarse más.

