Anoche tenía que ser la noche

Saglietti y Pairone festejan mientras Mikulas y los demás Griegos se retiran de la cancha. (Gentileza Diario la Mañana de Córdoba)La noche pareció empezar bien para Libertad, puesto que en una de las primeras jugadas, Osella quedó sentido, debiendo ser reemplazado. Era una baja importante y si la aprovechaban, los Tigres podían sacar diferencias, especialmente atacando el poste bajo. Sin embargo, durante todo el primer tiempo, los aurinegros no le encontraron la vuelta al juego, transitando por dos cuartos de forma casi intrascendente.

Algunas arremetidas de Cavaco hacían que la visita estuviera en juego e incluso por encima de los cordobeses. Estos, a su vez, depositaban sus esperanzas ofensivas en Mikulas y en Jones, que a pesar de su juego individualista, era uno de los goleadores del conjunto.

Fue muy poco lo mostrado por Libertad en la primera mitad. Debía cambiar y mucho si pretendía quedarse con el partido y por consiguiente con la serie. Atenas tampoco estaba cómodo, lo que se sumaba a la presión de tener que ganar para seguir en carrera. Todo redondeaba un espectáculo bastante pobre que justificaba que ambos hubieran convertido menos de 50 puntos. Recién en el último minuto se quebró la paridad y la pequeña diferencia de seis puntos sacada por los Griegos, con una ráfaga se transformó en once de luz (45-36), lo que tampoco demostraba justicia ya que no había tanta distancia entre unos y otros.

La cosa pareció no mejorar en el arranque del complemento pero recibió una inesperada ayuda de Atenas: Mikulas sumó su cuarta falta, Osella no retornaba, por lo que Tolcachier debió meter mano a los internos suplentes. Esto permitía que Libertad jugara más cerca del canasto con Aubry y López y sacara ventajas. Y lo hizo, tardó pero lo hizo y en el cuarto descontó los once de diferencia empardando en 51.

Jeffrion se hacía amo y señor en la defensa, López ponía su garra para llevar más alto que las demás la camiseta blanca, haciendo que todo el estadio se desesperara. Si bien la cosa terminó nivelada en 53, había un dato positivo: la defensa aurinegra, que le permitió tan solo 8 puntos a los locales, convirtiendo a su vez 17.

La presión era toda cordobesa y por eso, Tolcachier no dudó y se la jugó con el reingreso de Osella, quien de inmediato le respondió con un doble. Pero si de reapariciones se habla, la de Ginóbili fue mucho más bienvenida ya que con sus lanzamientos externos castigó y junto a Carroll, prácticamente definieron el pleito.

Faltaban 2.30 por jugar y ganaban los Tigres por dos pero el Sepo y luego el foráneo se encargaron de hacer delirar a los hinchas aurinegros que se llegaron hasta Córdoba. Atenas se enredó en sus propios nervios y la defensa visitante, que ya venía teniendo un buen funcionamiento en el complemento, hizo el resto.

El último minuto fue una extensión de la agonía. La gente se iba del estadio, dando su veredicto y demostrando que el partido estaba definido. Los libres marcaron el cierre y el inicio del festejo sunchalense. Fue victoria por 70-79, con una excelente labor defensiva, donde dejó a Atenas en 25 puntos (lo que habitualmente se hace en un cuarto pero en los dos finales), convirtiendo a su vez 53.

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