Argentino A: Sufrió pero sumó de a tres

Libertad arrancó derecho en el partido, con un penal transformado en gol por parte de Torres e imponiéndose rápidamente sobre el elenco mendocino de Gimnasia y Esgrima. Pareció que iba a ser una gran tarde del elenco de Iván Delfino, que sin embargo, con el correr de los minutos, comenzó a ir perdiendo parte de ese empuje inicial.

La entrega seguía intacta, tanto como las intenciones de la visita de encontrar la igualdad en un partido que le era adverso. De a ratos, aparecía el juego colectivo y no solamente se justificaba el triunfo sino que se generaba una importante expectativa sobre el posible desarrollo del partido, no obstante, esto no duraba demasiado y otra vez caía el volumen de juego, algo que Gimnasia no sabía explotar.

De a poco, el inicio de la segunda mitad encontró a un aurinegro más enchufado y peligroso. Las situaciones de gol, para ampliar la diferencia, aparecieron casi de inmediato y ese era el rendimiento que invitaba a la ilusión de los presentes. La necesidad de asegurar el resultado era un punto a tener en cuenta, toda vez que la visita podía llegar a aprovechar algún error local y despojarlos de la victoria. Claro que en los primeros 15 minutos, el entrenador más preocupado era el mendocino.

Cuando parecía que los baches en los que caía Libertad -al igual que en el primer tiempo- podían costarle caro, otro penal sancionado por Juan José Dardanelli permitió que fuera Víctor Cejas el que estirara las diferencias para colocar el marcador dos a cero cuando quedaban veinte minutos por disputar.

Sin embargo, poco duró la alegría ya que un disparo desde fuera del área por parte de Alvarez, se desvió en un defensor aurinegro y descolocó a Baigorria que nada pudo hacer. Así se abría nuevamente la puerta de la igualdad para la visita que renovaba las esperanzas.

Con pocos minutos por jugar, la visita ponía un signo de duda en el estadio de calle Dentesano. Más cuando allá por los ´87, Marchetti estampó la igualdad que parecía final. Inesperado e injusto era el resultado por lo visto en el campo de juego. No parecía haber tiempo para más, hasta que apareció Girard para desatar el delirio cuando logró el definitivo 3-2 a los 90 minutos. Triunfo merecido pero demasiado sufrido por los baches aurinegros, de otra manera, el local debía haber liquidado el pleito bastante antes a su favor.

Relacionadas

Ultimas noticias