(Rafaelafútbol) – Con muchos jugadores reunidos en poco espacio, con una mitad de cancha extremadamente transitada, el juego se hizo cortado en el comienzo.
En la primera jugada bien concebida, en la inicial llegada a fondo, se rompió el cero. Y el que festejó fue el ‘9’, porque luego de tres toques consecutivos devino la habilitación para Mauro Villalba adentro del área y el disparo a quemarropa fue válido para derrotar a Stucky y para establecer la apertura en el marcador a los 11′. El arquero de Unión salvó a su equipo ante Besel a los 15′, luego de una notable habilitación de Devalis.
El propio Besel desperdició un mano a mano y luego Stucky apareció en el momento justo y en el lugar indicado en un trámite netamente favorable al ‘9’, que de la mano de Villalba y Devalis ‘leyó’ bien el partido, se acomodó al juego, controló a Unión y lo lastimó cuando se le presentó la ocasión propicia.
Pero ya se sabe que 9 de Julio no puede dar nunca por cerrado un partido. Hizo el gol, tuvo las situaciones más propicias para estirar la ventaja a su favor, pero la película se repitió a lo largo de toda la temporada: jugada con pelota detenida bien ejecutada por Cristian Giacomini, mala salida de Jorge Galizzi y aparición de Hugo Bergese para igualar -de cabeza- el resultado.
En el comienzo del complemento, cuando se jugaban sólo 12′, el local se quedó con un hombre menos por la expulsión de Sergio Peralta. Se reacomodó el ‘9’ con un 3-4-1-1, sumándose Andermatten al medio junto a Zbrum para dejar a Villalba como media punta y a Besel como único delantero. Pero esos nombres se mantuvieron sólo por un rato, porque a los 17′ fue a cancha David Cardellino (por Besel) para jugar como mediocampista central y Andermatten volvió a adelantarse.
A los 22′ se equivocó el ‘9’ en la salida y Denis Stracqualursi sacó a relucir toda su estirpe de goleador de raza para derrotar a Galizzi y tirarle toda la responsabilidad al León, con un hombre menos, con el resultado adverso y, fundamentalmente, con el fantasma de la Promoción acechando más que nunca cuando parecía que podía tomarse un respiro.
Para los últimos 20′ Berzero decidió ponerle más compañía a Andermatten en el área rival con el ingreso de Pablo Sadura por Villalba. Pero a los 38′, tras un contragolpe, Manuel García sentenció la historia con el 3-1 lapidario.

