Sin leche pero con tren bala

(Por: Gustavo Aramburu) – El Gobierno no tuvo ni tiene ninguna intención de modificar el esquema de las retenciones móviles al campo tal cual fue ideado, la estrategia del gobierno es clara, desgastar, provocar y responsabilizar a los productores agropecuarios como causantes de todos los males que aquejan a la Argentina.

Desde el humo que afecto durante dos semanas a la Ciudad de Buenos Aires hasta el brote inflacionario. Un tema álgido es la lechería. Hace diez años había 5 mil tambos en la provincia de Buenos Aires, según cifras oficiales ahora hay sólo 2367. Esa tendencia el del cierre de tambos, que se agudizo en los últimos tiempos afecta también gravemente al sur de Córdoba y Santa Fe. Esto tiene como consecuencia lógica la caída del volumen anual de producción de leche en Argentina.

Por ello, la Argentina quizás deba importar leche, y esto tiene un solo responsable, la ceguera del gobierno y del Secretario de Comercio ante los reclamos del sector sobre la escasa rentabilidad del mismo frente a políticas de precios y exportaciones.

En este sentido vale mencionar que cada vez más productores lecheros se ven tentados a dejar el tambo para pasarse a otras actividades agropecuarias obviamente más rentables y seguras, entre ellos obviamente la soja.

Si de sectores populares se habla, quien sino ellos, viajan diariamente hacinados en trenes suburbanos cuyas condiciones dejan mucho que desear, a pesar de los subsidios estatales que reciben

El futuro tren bala es un acto que huele corrupción y a irracionalidad, la inversión representará un aumento de la deuda externa, y esos fondos podría haberse dirigido a restaurar los miles de kilómetros de las líneas urbanas y de larga distancia que penosamente recorren actualmente parte de la geografía nacional.

El conflicto con el campo, ha puesto en crisis la relación del Gobierno y el interior, el voto de las pequeñas y medianas ciudades del mismo, es sabido resultó tan importante como el de los sectores populares para el triunfo de Cristina en octubre; ambos actuaron de contrapeso del voto adverso – gorila según el gobierno-en los principales centros urbanos.

Si todo aquel que disiente con el Gobierno , miente, es parte de la oligarquía, de los sectores del privilegio, golpista , gorila o desestabilizador, este como los monarcas absolutos solo escuchara su propia voz y la de sus fieles adictos, lamentablemente dia a dia dejara de auscultar el sentir de la gente.

El dialogo es el único camino que le queda al Gobierno para evitar una confrontación dañosa para la sociedad en su conjunto, quizás las imágenes de violencia de ayer en Bolivia, llamen a la reflexión de lo que le sucede a algunos amigos cuando se azuza el antagonismo y la discordia entre compatriotas.

La intolerancia puede ser definida aproximadamente como la indignación de los hombres que no tienen opiniones.
Cherteston

Dr. Gustavo Aramburu
Abogado
Av. Córdoba 966 – 3° B – Buenos Aires
Tel / Fax: (011) 4326-5223

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