En un clima de festejo y ante la atenta mirada de quienes se reencuentran con un lugar querido y del cual en parte fueron responsables, más allá de las lógicas modificaciones y en este caso el crecimiento que ha tenido, ayer Luciano Scarafía y Gabriel Zanuzzi, primer presidente del Concejo y primer secretario de Cultura, participaron del acto de cumpleaños número 32 del Liceo municipal.
Se trató de una jornada particular puesto que todo se dio muy rápido. Hace días nada más se encontró la ordenanza donde se creaba el Liceo y en la cual se mencionaba el cinco de abril como fecha de inicio de actividades. A partir de allí, rápidamente se pusieron en marcha los actuales funcionarios para rearmar parte de la historia del lugar y poder presentarla a la comunidad.
Con la participación de quienes fueron los artífices de la puesta en marcha del lugar y también de los actuales docentes de las diferentes áreas, ayer se soplaron las primeras 32 velitas. Al momento de hacer uso de la palabra, Mónica Ravazzani, subsecretaria de Cultura, Educación y Deporte, destacó el hecho de sentar las bases por intermedio de este cumpleaños y coincidió con Mariana Fenoglio, directora del lugar, en que es una propuesta necesaria como para que en el futuro se continúe con este recordatorio.
Luego, tanto Zanuzzi como Scarafía, repasaron algunas de las vivencias que se dieron en los inicios. No pudo faltar la referencia al Proceso de Reorganización que asolaba de forma continua y cuyo desenlace parecía inminente (como finalmente lo fue). Esto se transformó en una suerte de carrera contra el reloj puesto que nadie sabía qué podía suceder con las instituciones. Si bien en las ediciones venideras ampliaremos sobre este tema, al final de la rueda de prensa, Zanuzzi tuvo una frase que resume cómo se debe sentir interiormente: “veo cómo ha crecido todo y cuántos alumnos asisten y recuerdo que yo ni escritorio tenía cuando comenzó a funcionar el Liceo”.

