Así ganaron los albiverdes que tuvieron otra noche soñada ante el poderoso San Martín de Corrientes, imponiéndose 111-71. Nunca le dieron chances los locales que arrancaron con un 10-0 que terminaría siendo premonitorio de lo que vendría: robos, intercepciones de pases y corridas de contra para que, desde el banco, Osvaldo Arduh los aplaudiera una y otra vez, reconociendo el esfuerzo realizado.
Es que los de Unión estuvieron durante todo el partido concentrados e intratables en todos los aspectos. Estiraron la defensa a toda la cancha con muy buenos resultados, provocando varias pérdidas a los correntinos que se vieron desconcertados. Las contras con canastas fáciles permitieron ir construyendo una diferencia que no tenía techo (42-22) que fue recortada en parte al poder encontrar volumen de juego por parte de la visita pero que tuvo una nueva escapada albiverde para irse tranquilos al descanso largo (53-32).
En el local, jugador que entraba, cumplía con creces, aportando para que la cosa se encaminara demasiado rápido hacia una victoria. Carcamo intentó darle respuestas a San Martín pero ya era cosa juzgada y sólo restaba saber cuál sería el resultado fina, mientras Arduh ponía en cancha a todos sus jugadores e Isola seguía con su gran noche de 30 puntos (7/9 en libres, 4/4 en dobles y 5/6 en triples). Del otro lado también rotaban pero no podían encontrar un camino sustentable en el tiempo para acortar distancias, ni Ceruti -ex Libertad-, ni Gornatti -ex Unión- pudieron hacer pie.
El cierre llegó con el contundente 111-71, una distancia de 40 puntos que ni el más optimista pensaba que podía registrarse antes de comenzar el juego. Un partido que puede marcar mucho para Unión, que vuelve a ratificar las previsiones que se formaron previamente acerca de su protagonismo y para los rivales ya que se trata de un inequívoco mensaje de lo complicada que puede llegar a ponerse La Fortaleza para varios.

