
El elenco albiverde derrotó a Peñarol de Tala por 75-66, en un gran partido cuya diferencia mereció ser más holgada. Así, sumó una importante victoria para cerrar el año y acomodarse en la División Litoral, sepultando definitivamente aquel arranque incierto.
El Bicho Verde fue construyendo la victoria de a poco, con dos cuartos parejos pero siempre a su favor. Así, de a poco fue encontrando el ritmo deseado y desnudando las falencias de la visita.
Cuando llegó el momento de disputar el tercer chico, los de Méndez salieron con todo para sacar las ventajas definitivas y con un 26-12 le dieron forma a una distancia irremontable: 71-46. La distancia de 25 puntos daba la sensación de dejar el partido ya cerrado a favor del local.
El ingreso de los Juveniles en el último cuarto, permitió que la visita se agrandara, encontrara un pequeño paréntesis en el rendimiento albiverde y fuera acercándose en el marcador. Sin embargo, más allá de llegar a ponerse a 7 puntos (73-66), nunca estuvo en verdadero riesgo la victoria local. El tiempo era un aliado importantísimo y terminó ahogando a los entrerrianos, quienes ante el reingreso del quinteto titular, ya no dispusieron de facilidades y debieron conformarse con haber quedado cerca.

