Aires nuevos en el Concejo

Laura Peterlín, en su primera noche como concejal.Se renovó el cincuenta por ciento del cuerpo legislativo y si bien sigue manteniendo la estructura de mitades femeninas y masculinas, ha habido ayer por la noche un primer indicio de interés. La primera de las sesiones ordinarias con la actual disposición no es ni mucho menos una clara referencia puesto que el extenso orden del día se repasó con rapidez al estar integrado solamente por resoluciones y decretos informativos.

No obstante, ha sido una buena oportunidad para escuchar la voz de Laura Peterlín, efectuando su primera intervención como edil y marcando una línea, aún de oposición a pesar de formar parte del bloque oficialista. Ocurre que casi toda la sesión contempló temas de la gestión anterior, por ello arrancó su intervención diciendo: «lamento que mi primera intervención en este Concejo sea para tratar temas que tienen que ver con la presentación fuera de término de resoluciones».

Esa primera lectura de lo escrito de antemano, luego de una casi imperceptible señal a su compañera de bloque y actual presidenta del Concejo para asegurarse que era el momento de pedir la palabra, aportó en realidad bastante más a quien casi en solitario asiste al recinto a cubrir las informaciones que desde allí se van generando.

Ocurre que, tal como lo expresó en su última alocución Adriana Schmithalter días atrás, argumentar no es sinónimo de repasar parte del articulado del proyecto que acaba de ser leído sino por el contrario, se debe apostar a realizar un ejercicio de retórica que no siempre se llevó a la práctica.

Por ello el sentido del título de esta columna, esperando que esta postura de Peterlín se mantenga aún cuando deba avanzar en proyectos presentados por su propio partido, deseando que Horacio Bertoglio pueda volver a explayarse sobre los temas de su interés, generando reflexiones que iban más allá del recinto y esperando también por la retórica particular de Carlos Longoni.

Asimismo, también es de desear que este nuevo ámbito se expanda a Néstor Mosso, de quien se extrañan aquellas encendidas intervenciones que siempre dejaban frases de titular y a Cecilia Ghione, que pueda volver a sacar de sí aquel espíritu que durante la primera mitad del año la llevó a marcar diferencias y animarse a pedir una autocrítica que aún se espera del cuerpo en su conjunto.

En suma, ojalá que este nuevo Concejo pueda recuperar el debate que supo tener tiempo atrás, trayendo a las sesiones parte del disenso que se plasma en las reuniones de comisión y que permite ver las posturas diferentes de sus integrantes para con cada tema de interés de la comunidad. Por cierto, cabe recordar que la lista de pendientes es extensa aún, habiendo varios proyectos de real importancia (semáforo en Irigoyen y Perón, por mencionar uno) de rápida resolución, más teniendo en cuenta que pronto recibirán el proyecto de Presupuesto 2008 que les devorará todo el tiempo disponible.

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